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15 de septiembre 2026 - 17:50

Murió Griselda Gambaro, una de las dramaturgas más importantes del teatro argentino

La escritora fue una figura central de la dramaturgia nacional. Su obra atravesó más de seis décadas y estuvo marcada por la experimentación, la crítica social y política y el abordaje de la violencia y el poder.

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Además de dramaturga, Gambaro desarrolló una importante producción como novelista y cuentista.

La escritora y dramaturga Griselda Gambaro murió este martes a los 98 años. Considerada una de las figuras fundamentales del teatro argentino contemporáneo, desarrolló una extensa carrera que comenzó en la década de 1960 y dejó obras como El desatino, El campo, Decir sí, La malasangre y Antígona furiosa.

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Nacida en Buenos Aires en 1928, Gambaro renovó la escena teatral argentina a partir de una escritura que se alejó de los modelos realistas predominantes en la época y exploró el absurdo, la violencia, las relaciones de poder y los conflictos políticos y sociales.

Su fallecimiento se produjo menos de dos meses después de la muerte de su esposo, el reconocido artista plástico Juan Carlos Distéfano, quien murió el pasado 25 de julio a los 92 años. La pareja tuvo dos hijos y atravesó junta el exilio durante la última dictadura militar.

Además de dramaturga, Gambaro desarrolló una importante producción como novelista y cuentista. A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos y se convirtió en una referencia para las generaciones posteriores de autoras teatrales argentinas.

La trayectoria de Griselda Gambaro

Gambaro nació el 24 de julio de 1928 en el barrio porteño de La Boca, dentro de una familia de inmigrantes. Cursó la escuela primaria en ese barrio y realizó sus estudios secundarios en Barracas. Desde joven mostró interés por la literatura y decidió no iniciar una carrera universitaria para dedicar mayor tiempo a la escritura. Durante esos años también trabajó en la biblioteca socialista Sociedad Luz.

Su irrupción en el teatro argentino se produjo en 1965, cuando estrenó El desatino en el Instituto Di Tella, bajo la dirección de Jorge Petraglia. La obra generó una fuerte polémica dentro del ambiente teatral por su ruptura con el realismo social que dominaba buena parte de la producción de la época.

A partir de entonces desarrolló una extensa obra que incluyó títulos como Las paredes (1966), Los siameses (1967), El campo (1968), Nada que ver (1972), Información para extranjeros, Decir sí (1981), La malasangre (1982), Antígona furiosa (1986), Puesta en claro, Penas sin importancia, Señora Macbeth y Querido Ibsen, soy Nora.

Durante la última dictadura militar, Gambaro debió exiliarse junto a Distéfano y sus hijos en Barcelona, España. Su novela Ganarse la muerte fue prohibida por el gobierno de facto, que consideró que su contenido atentaba contra “la institución familiar y el orden social”.

En 1981 participó de Teatro Abierto con Decir sí, el histórico movimiento cultural surgido como respuesta a la censura y la represión de la dictadura. Con el paso de los años, sus textos fueron llevados a escena por directores como Laura Yusem, Alberto Ure, Augusto Fernandes, Alicia Zanca, Roberto Villanueva, David Amitín, Rubén Szuchmacher, Pompeyo Audivert y Silvio Lang.

Su producción no se limitó al teatro. También publicó novelas y cuentos, entre ellos Ganarse la muerte, Después del día de fiesta y El mar que nos trajo. A su vez, realizó numerosas reinterpretaciones de clásicos de autores como Sófocles, William Shakespeare, Antón Chéjov y Henrik Ibsen.

Gambaro recibió a lo largo de su carrera el Premio Municipal, varios reconocimientos de Argentores, el Premio Nacional de Teatro, el María Guerrero y distinciones de la Academia Argentina de Letras y la Fundación Konex. En 2016, el Instituto Nacional del Teatro le otorgó el Premio a la Trayectoria y, en 2023, la Biblioteca Nacional la distinguió con La Rosa de Cobre.

En 2005 se convirtió en la primera escritora en inaugurar la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Cinco años más tarde, fue la encargada de pronunciar el discurso inaugural de la Feria del Libro de Fráncfort, en representación de los escritores argentinos.

Su última obra estrenada en el Teatro Nacional Cervantes fue El don, presentada en 2015. Para entonces, Gambaro llevaba medio siglo de una trayectoria que la había convertido en una de las principales referencias de la dramaturgia argentina.

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