El hogar donde se refugió la música

Espectáculos

Al comienzo de este documental se oye la voz de Luis Alberto Spinetta agradeciendo una invitación de Músicos Independientes Asociados, y explicándole al público el enorme valor de dicha asociación. El registro data aproximadamente de 1977, y él no fue el único agradecido. La entidad nació en 1975, meses antes del golpe, y desde ese primer momento llamó la atención por el tipo de rock progresivo que hacía, pero sobre todo por la manera honrada y artesanal en que se autogestionaba, y la amplitud y calidez con que recibía a cuantos otros artistas se acercaban hasta la casa de sus organizadores, Esther Soto y Rubens Vitale, alias Donvi, y sus hijos Lito y Liliana. La casa quedaba en Rivera 2100, Villa Adelina. Fue hogar, escuela de música, estudio de grabación, refugio de amigos. Ahora los padres reaparecen en viejas imágenes caseras, y lo que dicen es de buen ejemplo y actualidad. Hijos y nietos los contemplan, revisan fotos y carpetas, siguen recibiendo a los amigos y parientes. Mex Urtizberea, Pipo Lernoud, Verónica Condomí, Kiko Sanzol, los Belvis, Edith Kucher, Roxana Kreimer, Andrea Álvarez, Alberto Muñóz, Samolsky, Melero, Itelman, entre otros pedazos de historia. “Somos los preservadores de una conciencia libre”, define Miguel Grinberg.

Músicos brilló como una lucecita en los años más oscuros. La gente corrió peligro. Sin embargo, eso apenas se menciona en alguna que otra anécdota. El autor del documental, Miguel Kohan, frecuentó a los Vitale cuando era un joven fotógrafo de “El expreso imaginario”, aprendió piano con ellos, pero no lo dice. Otro hubiera aprovechado para contar todo en primera persona. Él prefiere dejarles a ellos la palabra, registrar la luz que siguen irradiando.

“Rivera 2100” (Argentina, 2019). Dir.: M. Kohan. Documental. (Cine.Ar).

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