24 de junio 2005 - 00:00

Nadie cortaría un cuadro de Berni

Una burda práctica, que parecía en retirada, ha recrudecido en la edición de DVDs en la Argentina en los últimos tiempos: la modificación del formato original de las películas «para ajustarlo a la pantalla de su televisor».

Ningún comprador de arte en su sano juicio aceptaría que un marchand le dijera «le cortamos un Berni para ajustarlo a la pared de su living». Pero, quizá, ese mismo comprador no se escandalice cada vez que adquiere una película en DVD a la que le han rebanado hasta el 50% de su imagen (en laterales) para «ajustarla a su pantalla». Desde el punto de vista cultural, es exactamente lo mismo una cosa que la otra.

Algunos editores, más sensibles a la demanda que al arte, se defienden diciendo que a muchos consumidores les molestan las barras negras inferiores y superiores en la pantalla cuando un film panorámico se edita en su formato original, o que en receptores de 20 pulgadas o inferiores la imagen resulta, obviamente, muy pequeña.

Ese argumento, a esta altura, es de una mezquindad indefendible. En primer lugar, hoy ya no son raros los receptores widescreen (pantalla rectangular amplia) o los televisores de amplias proporciones, y la tendencia es que poco a poco se vayan instalando más.

Pero, si ese criterio no fuera suficiente, el editor siempre puede publicar -y sin que los costos se le eleven- un DVD con las dos versiones: de un lado la adulterada, a la que llaman «modificada», y del otro la versión panorámica, para el consumidor que realmente ama al cine y que merece ser respetado (ya bastante lo castigan los canales de TV con los formatos «modificados», incluyendo a Cinecanal Classics). Cuando apareció hace menos de una década el DVD, uno de sus grandes argumentos fue esta posibilidad de versión doble, que se empleó algún tiempo y luego se fue abandonando.

Yendo a lo concreto: los amantes del cine deben estar alertas ante las recientes ediciones de, entre otras, «Gigante», de George Stevens con James Dean, «La fuga», de Sam Peckinpah con Steve McQueen, «The Company», de Robert Altman o «¿Y allí qué hora es?», de Lian Tsai Ming. Todas ellas han sido «modificadas» de su formato original, sin posibilidad de verlas en su formato correcto. Lo más inexplicable son los dos primeros casos, que salen en simultáneo con EE.UU. con los packs de Dean y McQueen: algunos formatos fueron respetados («Al este del paraíso», por ejemplo, o «Tom Horn»), y en cambio en los casos citados antes fueron recortados.

Marcelo Zapata

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