27 de septiembre 2002 - 00:00

"No veo a la zarzuela como un género menor"

Marta Luna
Marta Luna
P ianista y directora de orquesta de sólida formación tanto en música clásica como popular, en el país y en el extranjero, Marta Luna se prueba ahora como directora de zarzuela. En efecto, Luna que viene de grabar un CD dedicado a Vivaldi junto a destacados solistas y al frente de la Orquesta Artis, estrena hoy en el Teatro Avenida una nueva versión de «La Verbena de la Paloma» de Ricardo de la Vega y Nicolás Bretón. En un alto de los ensayos, dialogamos con la directora sobre esta producción que cuenta con régie de Matías Cambiasso, coreografía de José Zartmann y dirección de coros de la cantante Miryam Tocker, quien también es una de las protagonistas junto a Hugo Jaurena, Laura Rizzo y Gustavo López Mansiti, entre otros.

Periodista: Resulta algo extraño que con su trayectoria relacionada a la música «seria» haya aceptado debutar en un género considerado pasatista. ¿Qué la decidió?

Marta Luna:
Yo recibo esta propuesta y me entusiasma, primero porque no considero que el género sea menor, y porque creo que en un momento como el que estamos viviendo se necesita algo de oxígeno. Si bien estamos en un clima bastante denso, hay una gran necesidad de cambio de aire en la gente, cosa que estoy comprobando en la boletería; hay una avidez por algo de alegría nada desdeñable.

P.: ¿Qué elementos buscaron para actualizar este género hoy no justamente de moda?

M.L.:
En primer lugar, la régie está en manos de Matías Cambiasso que ha tratado de recuperar el espíritu de la época. Por otra parte, todo el texto de la obra -que es mucho-, se inserta de alguna manera en nuestra realidad.

P.: Es decir que han respetado el espíritu y la estructura originales...


M.L.:
En principio, somos muy respetuosos de la pieza. Texto y música están de acuerdo con los originales, sin cortes ni interpolaciones. Es un placer trabajar esta obra por estar tan bien escrita; posee muchos detalles y todo lo que sucede en escena ha sido meticulosamente apuntado por los autores. Por eso es una obra consagrada, quizás. Mi misión es transfomar en sonidos lo que está en el papel. El hecho de que sea una partitura muy sólida y muy bien compuesta es un soporte musical importantísimo para su puesta en escena.

P.: Se siente cómoda en el género, entonces.


M.L.:
Sí, me siento muy cómoda y a gusto, dado que tengo una formación en música clásica, pero también mucha experiencia en música popular. De hecho, yo vengo de una familia de músicos populares. La combinación me hace sentir muy bien.

P.: Se dice que la dirección orquestal es un bastión machista ¿A usted le resultó difícil insertarse en ese medio?


M.L.:
No digo que sea fácil. Pero una carrera de director es tan difícil para la mujer como para el hombre. La imagen femenina frente a una orquesta es como nueva, pero en mi experiencia personal no he tenido inconvenientes, y creo que el respeto por quien está en el podio proviene de la preparación que tenga. Es una realidad, sin embargo, que la mujer directora se debe abrir camino en un mundo con mentalidad masculina. Es un mecanismo social que no puedo ignorar. Pero también creo que la sensibilidad femenina juega a favor de la tarea. Siempre me ha favorecido este aspecto y siempre llego al corazón de los músicos en poquito tiempo.

P.: ¿Y al de los cantantes, en el caso de «La Verbena de la Paloma»?


M.L.:
Los cantantes son excelentes y resultan una garantía, lo mismo que los instrumentistas que están en el foso y pertenecen a la Orquesta del Colón. Todos son conocedores del estilo y lo musical fluye con claridad, sin interferencias. Aunque ésta es mi primera experiencia con la zarzuela, soy siempre muy exigente. No perdono ni un acento, pues ese acento configura la picardía del personaje. En ese sentido, soy muy rigurosa, pero en otros uso la flexibilidad para que los intérpretes se sientan libres de crear.

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