NuevaYork (Reuters) - Hugh Grant y Drew Barrymore filman estos días en el Upper West Side, mientras «Los Soprano» se graba en Queens, el mismo lugar donde Naomi Watts y Meryl Streep acaban de terminar el rodaje de sus últimas películas. Nueva York, dejado de lado estos últimos años por los estudios californianos o las calles de la canadiense Vancouver, vuelve a ser la ciudad favorita de los productores de cine y televisión.
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Con 31.500 días de rodaje contabilizados en un año (dos veces más que en 2002), 2005 superó todos los récords, según la Oficina municipal para el cine. El cine y la televisión, que emplean alrededor de 100.000 personas en Nueva York, son a partir de ahora el primer sector creador de empleos. El sector audiovisual abandonó a la 'Gran Manzana' en la década de 1990 debido a los altos costos de producción, a la falta de estudios o a las facilidades fiscales canadienses, situación que se acentuó por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Las series neoyorquinas «Seinfeld», «Friends» o «NYPD Blue» se filmaron entonces en Los Angeles.
En la película «Moonstruck» se ve a Cher y a Nicolas Cage en un Brooklyn ... reconstruido en Toronto. «Sex and the City» y «Law & Order» fueron la rara excepción. El sector audiovisual pensaba que era «una ciudad costosa, complicada, con mucho tráfico», explicó Katherine Oliver, jefe de la Oficina municipal para el cine. «Entonces hacemos todo para facilitar la tarea de los cineastas, locales e internacionales».
A principios de 2005, el Estado de Nueva York y la ciudad lanzaron un importante programa impositivo, que reduce 15% los gastos de producción. Los incentivos se acumulan: fácil acceso a los monumentos, asistencia policial, descuentos en hoteles y servicios, publicidad gratuita en el estreno de la película, menos trámites. Incluso aunque Woody Allen parece por el momento no querer volver a su ciudad, vuelven a ser solicitadas algunas esquinas y edificios neoyorquinos.
Así, un edificio del Soho que en diez años sólo había sido locación para un clip del rapero P. Diddy, acaba de recibir a Dennis Quaid para una comedia, a Bruce Willis para una película de acción, y también sirvió para el piloto de una serie de televisión, según el propietario, que prefirió no dar su nombre.
Ahora mismo, frente a Manhattan existe una especie de «Hollywood en el East River», desde que a finales de 2004 abrieron allí los estudios Steiner: 26.000 m2 de ultramodernos escenarios construidos por un magnate de los bienes raíces sobre un muelle de la marina rehabilitado por la ciudad. El otro gran estudio, Silvercup, abierto en 1983 en una ex panadería industrial de Queens, prevé un amplio plan de expansión, con escenarios y pueblo hollywoodense incluido, concebidos por Richard Rogers, el arquitecto del centro Pompidou en París.
Entre las películas recién terminadas en Silvercup está «The Devil Wears Prada» con Meryl Streep. En Steiner, en tanto, se hizo el último filme de Spike Lee, «El plan perfecto, y «Fur», con Nicole Kidman. Hasta Martin Scorsese rodó en Nueva York su última película, ambientada sin embargo en Boston. Pero todo éxito tiene su revés: el fondo de créditos de impuestos ya se agota y el futuro es incierto cuando el Congreso estatal discute el presupuesto. Oliver se dijo « optimista» sobre la renovación de estos incentivos. «Es necesario darse cuenta de que el sector crea empleos, absorbe alrededor de 5000 millones de dólares al año. Pero es también una manera formidable de promover Nueva York. La mayoría de la gente en el mundo conoce Nueva York porque la vio en una película».
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