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15 de septiembre 2008 - 00:00

Orquesta Hallé tuvo un conductor de lujo

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Orquesta Hallé, Manchester. Dir.: Sir Mark Elder. Sol.: P. Leschenko. Obras de Strauss, Grieg, Wagner, Elgar, Verdi, Liszt, Debussy, Shostakovich y Chopin. (Teatro Coliseo.)

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La Orquesta Hallé de Manchester, dirigida por Mark Elder, brindó dos conciertos memorables para la temporada del Mozarteum Argentino, en los que también intervino la joven pianista Polina Leschenko, que ha compartido recitales y discos con nuestra Martha Argerich.

Fundada en 1958 por Charles Hallé, la orquesta es una de las pocas en el mundo cuyo repertorio abarca los últimos tres siglos e, indudablemente, se trata de uno de los principales conjuntos sinfónicos europeos. Sus interpretaciones en el Teatro Coliseo mostraron su gran calidad, no sólo por la solvencia de cada uno de los instrumentistas sino también por el entendimiento entre ellos y su director titular desde el año 2000, el brillante Mark Elder.

Prestigioso tanto en el aspecto sinfónico como en la realización operística, Elder no deja nada librado al azar. El sonido de la Hallé es rico y aterciopelado, siempre fiel al espíritu del compositor abordado. Con fraseo expresivo y planos sonoros diferenciados, Elder elabora versiones muy respetuosas sin dejar de trazar una curva emocional propia. En los dos programas, el director desplegó un panorama amplio de la música sinfónica pasando por versiones magníficas de oberturas y preludios de Verdi («I vespri siciliani») y Wagner (preludio al acto I y III de «Lohengrin»); notables versiones de dos conciertos románticos para piano y orquesta como el de Edvard Grieg (La menor, op. 16) y Franz Liszt (N° 1, en Mi bemol mayor), y creaciones como las «Variaciones Enigma», de Edward Elgar. También se oyó el poema sinfónico de Richard Strauss, «Don Juan», los preludios orquestales de Claude Debussy sobre la base pianística del autor, orquestada por Colin Matthews, residente de la Hallé y la Primera Sinfonía de Dmitri Shostakovich.

Al director y la orquesta se sumó la deslumbrante solista Polina Leschenko. de una calidez expresiva y una perfección técnica, que dejan con ganas de escucharla en un recital completo. Todos fueron justicieramente ovacionados por el público, y ellos, generosos con los bises: Chopin en manos de la pianista, luego con orquesta, «Suspiros» de Elgar, y el preludio del acto III de «Lohengrin». Gran reencuentro con la Hallé, que había pasado hace algunas décadas por el Teatro Colón, dirigida por John Barbirolli.

E.G.

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