Londres (EFE) - El tríptico flamenco «La Lamentación», de Ambrosius Benson, robado en 1913 en Nájera (La Rioja), se adjudicó ayer por 2,3 millones de dólares en una subasta de Sotheby's celebrada en Londres, pese al intento del Ministerio de Cultura de España de impedir su venta. El retablo, del siglo XVI, superó el precio máximo estimado de la obra, que los subastadores habían cifrado en 1,5 millones de dólares.
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Una portavoz de Sotheby's rehusó divulgar detalles sobre la identidad del comprador. El Ministerio de Cultura español, según había adelantado el director general de Bellas Artes, Jose Jiménez, tenía intención de pujar por la tabla si no llegaba a un acuerdo con Sotheby's para adquirir el retablo, pero el precio fue excesivo. Jiménez admitió que es una obra robada en 1913 y que, desde entonces, ha pasado por las manos de varios dueños, de ahí que «ya no se pueda recuperar por vía de reclamación judicial o policial».
Sotheby's, por su parte, recalcó el martes en un escueto comunicado que no existía ningún impedimento legal, pues los vendedores de la pieza, una familia francesa,compraron la obra «de buena fe» y tenían «la plena titularidad de la misma». La obra, realizada al óleo sobre tabla, fue sustraída de la iglesia parroquial de Santa Cruz de Nájera durante la Pascua de 1913.
Según Sotheby's, el óleo -cuyo panel central mide 146 por 107 centímetros, mientras cada ala mide 146 por 47 centímetros- es una de las obras más completas de Benson (1495-1550) y prácticamente es el único que hoy día se encuentra en manos privadas. El tema pintado en la parte central del tríptico es una «Lamentación de Cristo», en tanto que en los laterales figura una pareja de donantes amparados por San Pedro y Santa Ana. Al cerrarse el tríptico, en el reverso de sus puertas se aprecia la escena de la Tentación en el Jardín del Edén, pintada en grisalla.
«Este es, después del celebrado retablo del Descendimiento de la iglesia de San Miguel en Segovia, uno de los trípticos monumentales de Ambrosious Benson más importantes que se conservan intactos», dice Sotheby's de la pieza en el catálogo de la subasta. Benson, de origen lombardo, se estableció en Brujas en 1518 y un año después fue admitido en el gremio de pintores.
Muchos de sus trabajos acabaron en España y resulta «razonable», según Sotheby's, pensar que estaban predestinados a esa suerte, ya que los contactos entre Brujas y Castilla eran fuertes en la primera mitad del siglo XVI, en particular con Segovia, pues ambas ciudades destacaban como centros de comercio de tejidos y lana.
El robo del retablo en 1913 fue denunciado por el académico najerino Constantino Garrán, aunque la divulgación de la noticia no ayudó al hallazgo de la obra. La pista se perdió hasta julio de 1969, cuando un español descubrió la pintura en poder del anticuario parisiense Darío Boccara. Un ciudadano americano y el gobierno belga se interesaron por su compra, aunque éste último no consiguió el permiso del Gobierno de España, que también mostró interés por la pieza. Tras varias negociaciones en las que intervino el descubridor del tríptico, la tabla fue a parar al banquero portugués Ricardo Espíritu Santo y, posteriormente a un coleccionista francés, quien la vendió al padre de quien era, hasta hoy, su propietario.
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