Para jóvenes rockeros (y padres curiosos)

Espectáculos

«Que sea rock» ( Argentina, 2006, habl. en español. Dir.: S. Schindel.Documental.

Este entramado de recitales y testimonios de rockeros, parientes de los músicos, fans y productores ofrece una postal genérica de la escena del rock local a ser disfrutada sobre todo por los jóvenes seguidores de esta música y por algunos mayores nostálgicos. Puede interesar también a padres que quieran conocer algo más de las bandas que sus hijos idolatran y los recitales a los que concurren, y así intentar deducir cuánto hay de mito y cuánto de cierto en estos rituales colectivos con «pogos» desenfrenados. Pero deberán armarse de paciencia ya que la película dura casi dos horas.

Con acertada selección de imágenes de conciertos, entretenidas anécdotas y montaje entre escenas de los '70 y actuales, el pantallazado general que ofrece el film es a la vez su punto flojo, porque no profundiza en ningún aspecto y sólo ofrece los momentos destacados tras un año de filmación.

El film abre con León Gieco y Andrés Ciro de «Los piojos» cantando «Pensar en nada», con lo que se esboza la difusa premisa del film: comparar presente y pasado para mostrar que cada época tiene su impronta y que el fanatismo que despiertan los artistas no ha cambiado demasiado.

Las pocas comparaciones apuntan a un público sentado en los '70, de pie en los '80 y descontrolado con «pogos» en los '90. También se sugiere algo de los avances tecnológicos, desde los viejos potenciómetros en la sala de grabación hasta los actuales sistemas digitales con Dolby 5.0.

Para conversar con Charly García, el equipo se encerró en su habitat e intentó en vano sacarle alguna frase coherente. Con Fito Páez hicieron lo mismo, pero lograron más que con Charly. Los pasajes más divertidos los proporciona Gustavo «el pelado» Cordera, de la Bersuit, que reconoce que sus hijos lloraban al escucharlo desafinar y que nadie creía que llegarían a ser profesionales. Hay rarezas como «Pity» Alvarez de «Intoxicados», en quien confluye la cumbia villera y el rock. Se muestra su alimentación a base de desperdicios «para desarrollar anticuerpos», mientras trata de en vano de dar una versión coherente de cómo surgió la canción «Una vela». Inquieta esta especie de rapero, surgido de Villa Lugano, que dedica varias odas a la marihuana. Además de los mencionados están los actuales «Arbol», «Babasónicos», «Las pelotas», «La Vela Puerca» y faltan, inexplicablemente, « Divididos» y «Los redondos».

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