Es obvio que ambos se divierten practicando cada destreza y, en más de una ocasión, sus números circenses terminan confundiéndose con escenas de la cotidianeidad, como por ejemplo el episodio en que padre e hijo se van de campamento. Este comienza como una graciosa es-tampa de la vida familiar, pero finalmente se descubre que se trata del ensayo de un sketch cómico.
Esa mezcla entre realidad y ficción o de sutil entretejido de teatro dentro del teatro, es uno de los recursos mejor aprovechados de la puesta. En cuanto a sus contenidos, la obra sorprende por la lucidez y simpleza con que superpone las complejidades del vínculo padre e hijo a las gracias de dos talentosos payasos.
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