24 de junio 2005 - 00:00

Perciavalle: su mejor personaje es él mismo

Carlos Perciavalle logra la mayor comunión con el público cuando bromea con suspropias experiencias de vida en el show que comparte con el transformista «La Moro»y la bailarina Fátima Florez.
Carlos Perciavalle logra la mayor comunión con el público cuando bromea con sus propias experiencias de vida en el show que comparte con el transformista «La Moro» y la bailarina Fátima Florez.
«Revivamos el concert». Int.: C. Perciavalle, G. Moro, F. Florez y elenco. Coreog. y Dir. Gral.: A. Zucchi. Vest.: Piñero-Casalnovo y J.L. Ferrando. Sonido y luces: B. Liberti. (Teatro «Concert».)

El regreso de Carlos Perciavalle al género que mejor domina lo muestra más reflexivo y ligado a los afectos que cuando destilaba «maldades» junto a Antonio Gasalla, su histórico coequiper.

«El rey del café concert», como él mismo se autopromocionó durante años, sigue cultivando un humor chispeante con sus famosas caracterizaciones, sus diálogos telefónicos y su extraordinaria colección de chistes y anécdotas. Pero esta vez, Perciavalle subrayó aún más el tono confesional de sus monólogos. El mismo se ocupó de confirmarlo días atrás cuando dijo a este diario: «Todo lo que cuento allí es verdad».

Lo interesante del asunto, es que el actor consigue un mayor grado de comunión con su público cada vez que recurre a sus propias experiencias de vida, que además de abundar en detalles disparatados (como siempre la realidad supera la ficción) terminan funcionando como auténticas parábolas de humor. El es el blanco principal de todos sus chistes. Tanto puede reirse de su edad («Tengo 64, pero a veces cuando me preguntan digo 104. Y claro, siempre hay un hijo de puta que te dice: ¡Pero qué bien conservado estás!») como del injusto olvido que padeció durante los años que no tuvo pantalla televisiva.

• Diálogo

En este nuevo show interpreta a un único personaje, Camila Parker Bowles, la flamante esposa del príncipe Carlos, a la que pone a dialogar muy amistosamente con Cristina Kirchner (papel a cargo del transformista Gustavo Moro, conocido como «La Moro»). El sketch muestra a ambas mujeres como el paradigma de la energía positiva y el buen humor.

Ya se sabe que el humor político no es el fuerte de
Perciavalle, sus acotaciones siempre apuntan a la faceta más frívola, y así declara que «Kirchner es tan feo que cuando envió su foto por email se la borró el antivirus».

«Revivamos el concert»
incluye varios números musicales protagonizados por Moro, un grupo de experimentados bailarines de tap y jazz dance y por la bailarina y vedette Fátima Florez. El desempeño del elenco es impecable, pero el escenario del Concert resulta demasiado pequeño para determinadas acrobacias. Su techo es tan bajo que hace temer por la seguridad física de Moro y Florez (sus cabezas parecen chocar contra la parrilla de luces). El vestuario es el adecuado para una fantasía revisteril, no así la escenografía pobremente reducida a dos pares de espejos.

Todo esto se olvida cada vez que
Perciavalle reaparece en escena. Aunque es justo aclarar que también la escultural Moro recibe unas cuantas ovaciones con su magnífica imitación de Moria Casán. El parecido es sorprendente así como su interpretación.

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