18 de noviembre 2002 - 00:00

Pobre "Don Giovanni" cerró año en La Plata

Puesta de Don Giovanni
Puesta de Don Giovanni
• «Don Giovanni». Drama jocoso en dos actos. Libreto: L. Da Ponte. Mús.: W.A. Mozart. Dir. de orquesta: M. De Rose. Régie: D. Suárez Marzal. Dir. del coro: E. Picone. Orquesta y Coro Estables. Int.: M. Lombardero, N. Tupin, R. Martínez, J. Barrile, T. Musacchio, L. Garay, G. Pochinki y M. Tomas. (Teatro Argentino de La Plata. Repite: 16 y 17/11.)

El Teatro Argentino de La Plata cerró su temporada lírica con la «ópera de las óperas»: «Don Giovanni», de Wolfgang A. Mozart. Obra maestra indiscutida, esta creación del músico salzburgués es una explosiva mezcla de cinismo, sexo, hipocresía y pasión amorosa a la vez que una profunda indagación sobre los actos más aberrantes y las venganzas más acérrimas de los que es capaz el ser humano. La inmolación final del personaje central devuelve serenidad a todos los otros personajes que lo secundaron y, aparentemente, la existencia retorna a una armonía esencial, a un ordenamiento natural de las cosas y los hombres.

Ese planteo moral apuntalado por una de las músicas más bellas de toda la historia de la ópera no admite un acercamiento ni superficial ni mediocre. Desgraciadamente, algo de esto ocurrió en La Plata.

• Despropósitos

La concertación musical de De Rose no se caracterizó por su refinamiento estilístico y el todo sonó como si Mozart fuera Verdi. La puesta en escena acumuló despropósitos y también tomó un camino erróneo. En este contexto, los cantantes hicieron lo que pudieron, algunos acertadamente en el plano individual y otros, con menor calidad vocal, poco y nada. Este «Don Giovanni» pone en el tapete un problema que se reitera en nuestro medio: si bien hay excelentes profesionales del canto, no todos están preparados para asumir los compromisos más disímiles y en breve tiempo.

La imposibilidad de contratación de auténticos especialistas a nivel internacional para algunos títulos hace que el público -sobre todo el de las nuevas generaciones-caiga en el error de creer que todo está bien y apruebe realizaciones que están lejos del ideal para mediar determinado autor o estilo. Vale el esfuerzo, pero no es suficiente.

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