Con el paso del tiempo, Mirtha Legrand logró concentrar, en
sus almuerzos, todo lo que realmente importa.
Como ya va siendo costumbre, el almuerzo de Mirtha Legrand concentró ayer todo lo que importa hoy en la Argentina, o al menos lo que alimentará los "resúmenes de noticias" de la televisión vernácula toda la semana. Este fue el orden:
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La inseguridad: a través de una conversación telefónica de la anfitriona con Solange Forza, la viuda de uno de los tres empresarios hallados muertos en la provincia de Buenos Aires, y la participación de comensales como Elena Fortabat, cuyo piso en Olivos fue prolijamente desvalijado, más el joven periodista de policiales de "América", Facundo Pastor.
Marcelo Tinelli y su " Bailando por un sueño": con la presencia del participante ciego Serafín Zuviri, " sorpresivamente" expulsado el lunes por el público del concurso televisivo, y la modelo Belén Francese, que estos días deambula por todos los programas publicitando su libro "de poemas" recientemente editado por Editorial Atlántida.
La promulgación de la Ley de Obesidad (un éxito parlamentario que por cierto se atribuye el programa de "Canal 13" "Cuestión de peso"): mediante la presencia del mediático especialista en el tema Máximo Ravena.
La inflación versus números del Indec/Moreno, con Lita de Lazzari a la mesa.
Ya la histórica introducción en la que Legrand describe lo que lleva puesto, presenta a sus anunciantes y anticipa lo que vendrá, fue un programa en sí mismo. Allí Mirtha empezó por pedir risueñas disculpas por la comentada gaffe del día anterior, cuando al terminar su programa, en lugar de anunciar "Intrusos del espectáculo", le pidió al público que no se mueva de "América" porque ya venía "Los profesionales" (un programa similar pero de "Canal 9"). Luego de hablar por teléfono con Solange Forza, dijo a cámara: "A ver si se ponen las pilas. Ya no sólo el Gobierno de la Provincia, sino el Gobierno Nacional. Mire lo de Campana [la familia entera masacrada a hachazos], quedó ahí y ya casi ni se habla".
Lo mismo hizo más adelante en otra comunicación con el subsecretario de Investigación e Inteligencia del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Paul Starc. No solamente le interrumpió estadísticas y planes futuros de seguridad con preguntas "doña Rosa" como "¿Tienen medios ustedes?" o "¿Entran a las villas? Porque ahí hay gente buenísima, pero otra no tan buena", sino que lo instó a "poner fin a todo esto, porque la gente está aterrada. Y también infórmennos qué está pasando, porque no nos informa el gobierno, ni la fiscalía ni los jueces ni la policía y nosotros... en la nebulosa". Volviendo a la previa del almuerzo, ahí también Legrand retó al Gobierno de la Ciudad por no ocuparse de las falencias del Hospital Fernández ("Yo siempre digo que pago todos mis impuestos, pero cada vez que firmo un cheque, casi lloro. Me pregunto a dónde va todo ese dinero"), pero terminó confiada en que "seguramente se van a ocupar". Y, ya que estaba, llamó a "todos los otros programas a hablar del asunto de los hospitales", porque "acá mucho tralalá, mucho baile, pero nadie se ocupa de estas cosas". No obstante, en el almuerzo, que no había comenzado todavía, se hablaría bastante de baile y de "Marcelo Hugo", como le gusta llamarlo Mirtha a Tinelli.
Ya a la mesa, la anfitriona se mostró tan extasiada como el resto de sus invitados por la edificante verborrea de Serafín Zuviri (fue con su no menos famoso perro Shifo, que según el ex bailarín, le "enseñó a ser mejor persona; otra filosofía, darlo todo a cambio de nada").
Como todos, se admiró de que Zuviri haya escalado el Aconcagua o el Kilimanjaro, pero también le preguntó lo que probablemente nadie. Por ejemplo, si sus padres se habían hecho un examen genético para averiguar por qué tres de sus hijos habían nacido ciegos o qué lo enamoró de su esposa, "cuando el amor entra por los ojos".
El, amplia sonrisa imperturbable, respondió a todo con creces, comentó su satisfacción por haberse enterado de que cuando cantó "Libre" de Nino Bravo en "Showmatch", "una señora que iba a suicidarse desistió de hacerlo", agradeció a una larga lista de personas, "a la Argentina toda", y publicitó el disco que le produjo "Ideas del Sur". Con más naturalidad que muchos otros, cumplió con el ritual de ponderar a la anfitriona: "Me encanta, es muy ilustrada; ella lo sabe todo". Ravena, entretanto lo guiaba para cortar la comida ("Como hacía la couch en 'Bailando'", aclaró la siempre atenta Mirtha Legrand).
Entre el conversador Zuviri, las hipótesis sobre el triple asesinato de empresarios de Pastor -uno de esos periodistas de acción inspirado en la escuela del jefe de Noticias de " América", Rolando Graña-, quien deslizó ahí "la posibilidad de una pista política, ya que al menos una de las víctimas habría sido aportante de la campaña de Cristina", y el resto de los invitados, Lita de Lazzari, fue la que más raras veces participó, Pero las aprovechó con la calle de siempre.
"¿Y, Lita?, ¿qué hay que hacer con la suba de precios?", le preguntó Legrand. "No compren chicas, ése es el secreto", contestó. Del Indec opinó: "Que digan la verdad, porque acá es todo onda macana". Lo mejor fue cuando, ya casi sobre la música de corte, pidió mostrar una foto. "Ahí estamos mi mamá con un tapado de paño y piel, yo con tres años también con un tapadito con piel, y mi papá de traje y chaleco. El era obrero panadero. A esa época de oro de la Argentina hay que volver ¿Entendieron?". La foto era de 1928.
El resto fue un cóctel de temas de actualidad, como el cinturón gástrico que al parecer Ravena le pondría a la Tota Santillán, (otra figura rutilante de las fábricas de estrellas instantáneas que son los " Bailando", "Cantando" o " Patinando"), o el relato de Fortabat de cómo fue asaltada antes por un hombre armado cuando estaba "en una camilla haciéndome un tratamiento facial". Al respecto, Mirtha quiso saber si de ahí le venían sus "ataques de pánico". "No, con todo lo que me pasó Mirtha, ya no tengo ataques de pánico", confesó la invitada. Varias voces opinaron, entre risas, que no hay mal que por bien no venga.
Y, por supuesto, las rimas del libro de Belén Franceze. Entre ellas, la más pedida y festejada: "Mirtha a vos nadie te imita, sos grande aunque te digan Chiquita".
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