6 de abril 2004 - 00:00

Por los arrabales del sol naciente: Nabuko Yasuda

Presentación de « Cruzando Buenos Aires». Actuación de Nobuko Yasuda (piano, composición, arreglos). Con Julio Pane (bandoneón), Oscar Giunta ( contrabajo), Guillermo Rubino (violín) y Patricio Villarejo (cello). ( Centro Cultural Gral. San Martín; 1º de abril).


La compositora y pianista Nobuko Yasuda nació en Kyoto, Japón, hace 24 años. Hizo sus primeros pasos con el teclado en la Academia Yamaha. Siendo muy joven, ganó un concurso de composición en su país y armó un quinteto al que bautizó Astor Piazzolla. Partió, todavía adolescente, hacia los Estados Unidos para usufructuar una beca que le permitió estudiar composición, orquestación y dirección en el Berklee College of Music de Boston, y su repertorio comenzó a engrosarse con obras de cámara, sinfónicas y para grupos de jazz.

Hace tres años llegó a Buenos Aires con la intención de conocer al tango más de cerca. Aquí tocó en distintos escenarios -inclusive participó de los dos últimos festivales de tango-, y acaba de alcanzar uno de los momentos más altos con el género a través de un álbum de reciente aparición, «Cruzando Buenos Aires», que grabó junto a Julio Pane, Damián Bolotín, Patricio Villarejo y Horacio «Mono» Hurtado.

Tanto en su disco como en el recital en vivo con que lo presentó al público porteño -con los cambios de Guillermo Rubino en violín y Oscar Giunta en contrabajo-, Nobuko deja traslucir su origen distante, algo que no significa un reproche. Porque es precisamente esa distancia la que le permite ofrecer otra mirada «Desde una luna diferente», como llamó a una de sus composiciones-, recrear el tango con la libertad de quien no se siente presionado por la historia, jugar con otros géneros, recorrer la amplia gama que va de la música de Buenos Aires al jazz, la balada o al repertorio clásico, mezclar las influencias de Troilo, Pugliese, Piazzolla o De Caro. En su lista de temas se combinan temas propios -» Cruzando la 9 de Julio», «Collar de perlas», «Invierno en Boston», «Adiós Buenos Aires», «Trifulca de Nueva York», etc.- con clásicos del Río de la Plata como «Milonguero Viejo», «La cachila», «Tanguera» o «Adiós Nonino», y aún con una composición de Egberto Gismonti -»Palhaso»en solo de piano. Y en todos los casos se observa ese desparpajo y esa frescura que mencionábamos, mezclados con un indudable talento y una sólida preparación técnica, muy especialmenteen el terreno de los arreglosy la instrumentación. Al punto que una formación relativamente clásica para nuestra música ciudadana termina entregando un sonido original, propio, japonés.

R.S.

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