4 de febrero 1999 - 00:00

"PORQUE TE QUIERO, TE MIENTO"

H uyendo de sus acreedores, un joven ve cam- biar repentinamente su suerte cuando un empresario textil lo cree judío como él. Tanto cambia que entra en el oficio, desarrolla su propio negocio, y hasta se casaría con la hija del empresario si no fuera que...
En resumidas cuentas, por ahí va el hilo principal, pero no el único, de esta simpática comedia sobre la colectividad sefaradí parisina. Su autor es Thomas Gilou, a quien muchos califican como un curioso etnógrafo de las minorías francesas. Debutó con «Black Mic-Mac», sobre las picardías de los inmigrantes negros, siguió con «Räi», sobre futbolistas de origen argelino, y se consagró con ésta, donde también aparecen chinos.

 Mixturas y buen humor

Ambientada en el barrio del Sentier, algo así como lo que fue el Once hasta hace poco, la película cuenta con buen humor y variados persona-jes, una historia de tipos trabajadores y divertidos, que se roban clientes y mujeres, pero se siguen queriendo, una historia de comercios, fidelidades, conversiones, mixturas y sincretismos, donde Bensaid puede transformarse en Bensard, o el nombre Edie Vuibert puede disfrazarse como
Elie Weber, y se tome como natural que alguien venda salames, o se admire la soltura sexual de una chica que, por otra parte, es fuertemente ortodoxa.
Una historia, en fin, de gente que sigue y venera sus creencias, pero que sabe apreciar la amistad, el amor, el buen vivir y la hombría de bien, por encima de las diferencias de raza o religión. El argumento tiene sus defectillos, y la obra entera pudo ser más aguda y divertida, pero de todos modos, así como está, es un pasatiempo estimulante para todo el mundo, y, para los franceses, algo que no se veía desde «Las locas aventuras del rabbí Jacob», con el estrepitoso Louis de Funes.
Para evitar resquemores, esta vez el protagonista que hace de «goy» es, en verdad, un actor de origen judío,
Richard Anconina. Los productores, esto es interesante, se llaman Farid Labouassa,Aissa Djabri, y Manuel Munz, y sus principales socios son Jacques Roitfeld y Alain Vannier, este último un veterano que, de pura casualidad, tiene apellido francés. Parece el seleccionado.
P.D.: Cuando Vannier, Anconina y Gilou estuvieron el año pasado en Punta del Este, el veterano señaló que esta película y «El quinto elemento» habían encabezado las recaudaciones france-sas de 1997. «Aquella es francesa, pero de esencia y cultura americanas, y mundialmente la distribuye una empresa americana y la creen americana. La nuestra es inconfundiblemente francesa. Pero hay otra cosa. La nuestra costó diez veces menos, y ganó casi lo mismo. Eso me da un enorme placer.»

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