24 de febrero 2004 - 00:00

Preparan retrospectiva del excelente Grippo

Por su grandeza como artista y ser humano, Víctor Grippo realizó una obra de arraigada necesidad moral. Por ello, es excelente que en su programación 2004, el Museo de Arte Latinoamericano, proyecte una muestra retrospectiva de Grippo, para la que ya se está realizando la tarea de restauración de obras y que está organizando el inteligente curador del Museo, Marcelo Pacheco.

Grippo
fue esencialmente, un poeta conceptual: trabajó las ideas desde una perspectiva lírica. Nacido en Junín, al Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, Grippo (1936-2001), al radicarse en Buenos Aires, eligió el arte y realizó su primera exposición individual en la Galería Lirolay, en 1966. Su trayectoria definitiva surge en los últimos años de la década del '60 y se afianza a partir de la década del '70, dentro del Grupo CAYC, entre cuyos miembros fundadores se cuenta, a partir de 1971, cuando interviene en la muestra «Arte de Sistemas».

De esta época data «Analogía I», con madera, pintura, circuitos eléctricos y papas. Consiste en 40 papas ubicadas en otras tantas celdillas de madera, y unidas por electrodos de cobre y zinc que permiten medir la energía de los tubérculos por medio de un voltímetro. Una obra que amplificó esta propuesta fue expuesta primero en Viamonte 452, en 1976, y después presentada en 1977, en la Bienal de San Pablo, donde el Grupo fue distinguido con el Gran Premio Itamaraty. Luego, en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.

La equivalencia entre el alimento físico y el alimento espiritual, entre cuerpo y alma, deja paso a la invitación para que América Latina se busque a sí misma en su propia cultura y sus propios hábitos a fin de existir en plenitud. Esta certeza latinoamericanista vibra en todas la creaciones de Grippo. Sobre este tema volvió pero desde otros enfoques, como cuando exhibió «Horno popular de pan», en la muestra «Escultura, Follaje y Ruidos II» (1972), en el proyecto CAYC al Aire Libre, instalada en la Plaza Roberto Arlt, y clausurada por las autoridades militares y la Secretaría de Cultura de entonces.

• Homenajes

En trabajos posteriores, Grippo rescata antiguas manualidades: su muestra «Algunos oficios», es un homenaje al herrero, al albañil, al agricultor y al carpintero. En 1984, invitado por René Berger, director del Museo de Bellas Artes de Lausanne, expuso con el Grupo Cayc, integrado también por Bedel, Benedit, Marotta, Portillos, Testa y el autor de esta nota. En 1986, participó con ellos, en la Bienal de Venecia. Ese mismo año, Grippo expuso la muestra «Hacia el fin de la segunda Edad Media», en el Loeb Center. Al año siguiente, presentó con sus colegas «El otro mirar», en el Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona. «Cercando la luce» (En busca de la luz), 1989, reunió siete obras en yeso referidas al paso del tiempo y las edades, los credos religiosos, la posibilidad y el anhelo de conciliación entre hombre y Naturaleza. Además, inició su serie de las Cajas, donde atesora rosas de plomo y ocasionalmente otros objetos, con pasión de alquimista, que ha de terminar a fines de la década del '80.

En los '90, Grippo continuó la serie «Equilibrios», e inició la serie «Desequilibrio», dos discursos paralelos y complementarios sobre el antiguo dilema entre razón y sensibilidad. También presentó en 1993, la instalación «La comida del artista», con significaciones estéticoculturales pero también sociales y éticas, en Tokio, en el Museo The Stripped House, que fue la última muestra de Grippo con el Grupo, que había nacido en 1971.

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