29 de enero 2002 - 00:00
"Quise unir la actriz con la cantante"
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Patricia Rozas
Periodista: ¿Cómo surgió la idea de hacer este espectáculo?
Patricia Rozas: Yo siempre hice mucha televisión, además de teatro, y también participé de varios shows musicales. La idea de montar un espectáculo de esta envergadura se debió entonces a mi necesidad de conectar la actriz con la cantante.
P.: ¿Por qué eligió la música de Chico Novarro?
P.R.: Es curioso, pero en realidad llegué a él a través de la música brasilera que me encanta, sobre todo la bossa nova. Yo tengo mucho que ver Brasil y vibro a través de su música. Además hablo muy bien el portugués -con acento carioca- pero como yo quería contar una historia a través de canciones, no tenía sentido cantarlas en otro idioma que no fuera el castellano. Ahí me puse a pensar quién era el equivalente en la Argentina de la bossa nova brasilera y enseguida me decidí por Chico Novarro. Logré contactarlo y él, muy amorosamente, me ofreció material nuevo y hasta me grabó en su casa varios temas que me podían servir para el espectáculo.
P.: ¿Qué papel juegan los textos de Cristina Escofet?
P.R.: Su libro nos permitió enlazar estas perlas musicales a las que agregué el tema de Chico Buarque, «Teresinha», de la «Opera do malandro» que yo misma traduje al español. Cristina sumó algunas canciones que compuso especialmente con música de Sergio Alem, entre ellas un «temazo» titulado «Autocanción de amor para las que nos volvimos invisibles» que habla de esas mujeres de «taintantos», es decir ya no tan jóvenes, que un día dejan de llamar la atención. ¿Vio que en algún momento nos ponemos invisibles y nos decimos: «¡Pucha! ¿no me ven?». Bueno, nosotras somos las culpables de pasar desapercibidas, porque eso sucede cuando nos conectamos con cosas viejas, con aquellas que fuimos y no con las que somos en este momento.
P.R.: No necesariamente. Representa a todas las mujeres y a todos los hombres, ya que en realidad hablo desde el lugar del enamorado. Yo interpreto todas las posibilidades habidas y soñadas sobre el amor y cada canción es una historia en sí misma. El espectáculo dura una hora diez y son casi 35 minutos de temas cantados. La primera parte es una presentación del amor: ¿qué es? ¿dónde está? Y la respuesta es... está agazapado para sorprendernos, deleitarnos o angustiarnos e inevitablemente para definirnos porque somos tal cual amamos. Por fin lo que termino diciendo es que el amor es una gran incógnita.
P.: ¿Qué tipo de personajes aparecen a lo largo del show?
P.R.: La mujer que está sola, la que no le importa nada más que pasar esa noche y divertirse, la que desea conectarse con alguien y busca todo el tiempo, la que encontró al hombre de su vida o la que vive recordando sus historias pasadas, como «Teresinha».
P.: ¿Queda algún espacio para el humor?
P.R.: Claro que sí, sobre todo cuando hablo de los que me abandonaron con la comida recién hecha. «Al diablo contigo» de Chico Novarro engancha con el típico «por no haber venido te perdiste un pollo a la naranja y al jengibre».
P.: Volviendo al tema de su obsesión por Brasil ¿Vivió allá alguna vez?
P.R.: No, pero trabajé mucho para Brasil, hice cuatro años de «Chiquititas» con un elenco brasilero. Pero el programa se grabó acá, así que tuve la fascinante experiencia de pasar de 8 a 10 horas hablando en portugués con otros actores, pensando como una brasilera más para después salir a la calle y descubrir que estaba en Buenos Aires. Esa fue una de las experiencias más locas que viví en mi vida.


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