Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

6 de noviembre 2026 - 13:41

"Responsable": la traición y sus espejos

En la obra escrita y dirigida por Susana Torres Molina, dos antiguas amigas se reencuentran después de 46 años para enfrentarse con sus propias contradicciones morales. Actúan Mercedes Fraile y Silvina Katz.

ver más

Silvina Katz y Mercedes Fraile en "Responsable", de Susana Torres Molina.

¿Es posible reparar una amistad destruida por una traición después de casi medio siglo? ¿El paso del tiempo atenúa la gravedad de una falta o simplemente permite aprender a sobrevivir a sus consecuencias? Estas cuestiones atraviesan “Responsable”, la obra escrita y dirigida por Susana Torres Molina, que tiene en el casual reencuentro de dos antiguas amigas el punto de partida para una indagación sobre la culpa, el perdón y las contradicciones morales.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Mecha (Mercedes Fraile) y Silvina (Silvina Katz), amigas íntimas en su juventud, compartieron la militancia política durante los años setenta. La dictadura alteró sus vidas: una permaneció en la Argentina, refugiada en un pequeño pueblo de Catamarca con su pequeño hijo; la otra, tras pasar un tiempo detenida y luego liberada, terminó exiliándose en Madrid. Pero el alejamiento entre ambas tuvo un origen distinto: Silvina mantuvo una relación amorosa con la pareja de Mecha, que era el jefe político de las dos. Cuarenta y seis años después, Silvina, al regresar transitoriamente a Buenos Aires, busca un acercamiento que Mecha, todavía atada al resentimiento, se resiste a conceder.

La perspectiva de Torres Molina resulta novedosa por el lugar que elige para abordar aquel pasado. El marco histórico y político está presente, pero el conflicto se apoya en las relaciones personales, en aquello que las utopías colectivas no explican ni justifican. La traición pertenece al territorio de la intimidad, donde los principios por los que luchan entran en contradicción con las conductas personales. La pregunta por la posibilidad de reparar el daño aparece desde el comienzo y sostiene la tensión de una conversación que va modificando las posiciones iniciales.

Uno de los hallazgos del libro reside en que la confrontación termina por descubrir una equivalencia ética entre las dos mujeres. La traicionada ha cometido, en otra circunstancia y contra otra persona, una falta semejante a la que condena en su amiga. La revelación no sólo altera el equilibrio del encuentro, sino que obliga a la ofendida a examinar su propia conducta y replantear, de esa forma, la legitimidad de su posición. Ambas son, alternativamente, acusadoras y acusadas; pero, desde luego, en un caso la víctima de la traición queda fuera de escena, lo cual modifica la naturaleza del reproche.

La obra evita convertir esa equivalencia en una absolución recíproca. Haber cometido una falta semejante no cancela el daño recibido, pero obliga a reconsiderar desde qué autoridad moral se lo condena. Allí adquiere especial sentido el título de la obra (aunque hay otros): la responsabilidad deja de ser una exigencia dirigida exclusivamente al otro.

La dirección acompaña esa exploración mediante una puesta de notable austeridad. “Responsable” se representa en CasAbierta, un espacio de dimensiones reducidas que funciona en una antigua vivienda. La proximidad física entre espectadores y actrices permite percibir las variaciones del diálogo, las vacilaciones, los silencios y las reacciones que una sala convencional podría diluir. Pero esa cercanía conserva, sin embargo, la separación entre representación y espectadores: la cuarta pared permanece intacta. La disposición del espacio contribuye así a la intimidad de la acción y concentra la atención en el trabajo de las intérpretes.

Silvina Katz compone con solvencia a una mujer que intenta recuperar una relación quebrada y sabe que cualquier acercamiento exige atravesar un territorio a priori infranqueable. Mercedes Fraile exhibe una resistencia que se manifiesta tanto en las palabras como en las inflexiones de la voz, las miradas y la disposición corporal. Fraile consigue que la dureza inicial del personaje conviva con una vulnerabilidad que va apareciendo a medida que el diálogo erosiona sus certezas. Su impecable actuación tiene la precisión necesaria para registrar esas mutaciones sin subrayarlas ni precipitarlas.

Torres Molina construye una obra cuya tensión depende de lo que las protagonistas están dispuestas a reconocer acerca de sí mismas. Y así, en poco más de una hora, transcurre este diálogo que es drama verdadero, teatro en su más pura expresión.

“Resposables”, Aut. y Dir.: Susana Torres Molina. Int.: Mercedes Fraile, Silvina Katz. CasAbierta (Lavalle 3644). Domingos a las 17.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias