Daniele Nerenzi presenta el guión inédito de Federico
Fellini, «Bentornato, signore Gai», en el Festival de San Sebastián.
San Sebastián (Enviado especial) - Buena Sorpresa para amantes del viejo cine. Recuperaron y quieren filmar «Bentornato, signore Gai», un guión que Federico Fellini escribió cuando joven, y donde aparece el germen de «El cuentero». Dialogamos en San Sebastián con Daniele Nerenzi, jefe de una productora de efectos especiales y entusiasta impulsor del proyecto.
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Periodista: ¿Qué es esto, y cómo llegó a sus manos?
Daniele Nerenzi: Es un trabajo de juventud, muy bien escrito, hacia 1939-1940, por un libretista de cierta experiencia, NN, y Fellini, que entonces era apenas un caricaturista con ganas de contar historias. Lo firman los dos, pero se nota claramente que es la primera manifestación del mundo felliniano. Con ellos colaboraron en los diálogos algunos otros jóvenes que recién empezaban, como Sergio Amidei, futuro libretista de «Roma ciudad abierta». En 1942, NN vendió el guión en lo que hoy serían 30.000 euros a un empresario coleccionista de arte, y le dio la mitad a Fellini. En 2003, una amiga me presentó a los nietos del coleccionista, que guardaban el texto como un tesoro en la caja fuerte de la familia.
P.: ¿Y se lo mostraron?
D.N.: El papel estaba amarillo, tardé dos años en recuperarlo y copiarlo página por página. Descubrí una maravilla de acción, drama y comedia, perfectamente lista para filmar hoy mismo. Nos entusiasmamos tanto, que estos hermanos formaron un consejo de administración y me nombraron productor delegado para llevarlo a la pantalla, letra por letra, sin cambiar un ápice. Queremos hacer un doble homenaje, al gran Federico, y al cine de aquel entonces.
P.: ¿Pero filmarán a la manera de los '40?
D.N.: Sin ninguna duda. El asunto es conseguir un director veterano, que actúe con respeto, porque los directores jóvenes son bastante egocéntricos y querrán hacerle cambios. Aun más: Queremos como consultor al maestro de la comedia italiana Mario Monicelli, que empezó en aquella época y todavía sigue trabajando.
P.: Ya que estamos, ¿cuál es su trabajo?
D.N.: Soy cabeza de Ubik, una empresa de postproducción, efectos especiales por computadora, y ahora también edición. Modestia aparte, somos los mejores de Italia, con muchísimos premios en el campo del cine publicitario, y un David di Donatello a los mejores fx por todo lo que hicimos para la última película de Ermanno Olmi, donde, entre otras cosas, convertimos dos barcos en una flota. ¿Vio «El tigre y la nieve»? Nosotros hicimos la nieve, la calle donde aparece el tigre, las explosiones, las mezquitas, el cielo estrellado, y hasta la mosca que Benigni quiere espantar cuando visita a su amada. Y por supuesto, aunque filmemos «Bentornato...» al estilo de los '40, ya estoy pensando en cómo borrar elementos actuales, completar escenografía, y otros aportes digitales que haremos discretamente, para que no se noten.
P.: ¿Podría resumirnos el argumento?
D.N.: Empieza con un asesinato. El culpable huye. La policía lo busca, pero sólo sabe que es alguien alto, de acento lombardo. Buscando pasar la frontera, el tipo y un compinche llegan a un pueblito perdido. Entonces ocurre algo, casi un milagro. Los lugareños creen reconocer en él a un viejo habitante, el señor Stefano Gai, que se fue hace mucho en busca de mayor fortuna, y que por algún tiempo supo mandar ayuda desde el exterior. Con esa ayuda se levantó el orfelinato, amueblaron la escuela, etc. Todos lo recuerdan con aprecio. Es el benefactor del pueblo, el vecino ilustre. De ahí el título de la historia.
P.: Sólo que en vez del benefactor, «retorna» el delincuente.
D.N.: Entonces ocurre un cambio de personalidad. El debe fingir ante todo el pueblo, el cura, el farmacéutico, un abuelo medio loco, la noviecita de infancia del otro, que le reprocha cariñosamente «¿recuerdas que nunca me besaste?», y fingir sobre todo ante el carabiniere del pueblo, que fue el primero en «reconocerlo» pero puede ser también el primero en sospechar. Porque, entretanto, la policía lo sigue buscando. Hasta que hay otra vuelta de tuerca. Y alguien muere.
P.: ¿Quién? ¿El criminal o el benefactor? ¿Y los del pueblo sabrán entonces la verdad, o quedarán engañados para siempre?
D.N.: No se lo diré. Como verá, el asunto supera la idea de «No somos ángeles», es tres años anterior a «Cuatro pasos en las nubes», y además tiene ya el germen de una gran obra de Fellini, «El cuentero». Ahí ya están el tipo de ciudad que aprovecha la buena fe de los campesinos, el fingimiento, la posibilidad de redención, etc. Pero en vez de drama por diversos lugares, «Bentornato...» es policial, drama, y comedia, y transcurre mayormente en un pueblo de gente buena. Lo dice un viejo que lleva a los maleantes: «Ahí en San Giacomo son todos buena gente. Sólo una vez alguien robó un saco de harina, pero lo dejaron en paz porque era un pobre diablo muerto de hambre». Esto será también un homenaje a ese mundo de nuestros mayores, que todos recordamos con nostalgia,
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