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7 de noviembre 2026 - 12:07

Ronnie Wood en Argentina: el desprolijo arte del rock and roll

A diez años de su última presentación en el país junto a los Rolling Stones, el idilio entre el público argentino y el entrañable "Ronnie" se mantiene intacto, fresco y arrollador.

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Ronnie Wood derrochó carisma en su primer show solista en Argentina.

@gggonzalolopez

La patria stone tuvo su tan esperada fiesta. Ronnie Wood, el histórico guitarrista de los Rolling Stones, alma máter de los Faces, compañero de ruta de Jeff Beck y pieza fundamental en la construcción de la mitología del rock and roll planetario, desembarcó anoche en el Movistar Arena para ofrecer un concierto memorable que estuvo a la altura de su propia leyenda. A diez años de su última presentación en el país junto a Sus Majestades Satánicas, quedó en evidencia que el idilio entre el público argentino y el entrañable "Ronnie" se mantiene intacto, fresco y arrollador.

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Desde las primeras horas de la tarde, el barrio de Villa Crespo mutó en un desfile incesante de flequillos, remeras ajustadas, zapatillas de lona y esa icónica lengua roja que todo lo engalana. Fueron muchos años de espera para volver a sentir esa electricidad en vivo, y era obvio que nadie que pudiese iba a dejar pasar la oportunidad de celebrar en carne propia a uno de los últimos héroes vivos del siglo XX.

El ambiente ya venía encendido gracias a una previa con peso propio. A eso de las 20hs, Ratones Paranoicos prendió la mecha con un set demoledor cargado de clásicos. La elección del grupo liderado por Juanse no fue casual: el vínculo histórico entre la banda de Devoto y la franquicia británica es indestructible. En 1992 abrieron la primera visita solista de Keith Richards en Vélez; un año más tarde giraron acompañados por el mismísimo Mick Taylor; y finalmente ejercieron de teloneros de los Stones en sus históricas citas de 1995 y 1998 en River Plate. Su presencia en el debut solista de Wood en la Argentina era un mandato espiritual ineludible.

Por si hiciera falta algo más para validar la mística de la jornada, entre bambalinas se produjo uno de esos encuentros que quedan guardados en los libros de historia: Charly García y Ronnie Wood se abrazaron en los camerinos porteños. Dos titanes de ambos lados del mapa, cómplices de mil batallas musicales, sellando una foto eterna que dejó la mesa servida para lo que sería un show arrasador.

Ronnie posó junto a Charly en su paso por Argentina.

Un arranque entre la historia propia y el germen Stone

Acompañado por la demoledora AMMO Band —un ensamble de tracción a sangre liderado en teclados por el virtuoso pianista de boogie-woogie Ben Waters—, Ronnie pisó el escenario con su eterna sonrisa socarrona y una soltura envidiable. El puntapié inicial no escatimó munición pesada y arrancó directo a la yugular con “It’s Only Rock ’n’ Roll (But I Like It)”. La elección no pudo ser más simbólica: este himno no nació en los estudios oficiales de los Stones, sino en el estudio hogareño que Wood tenía en Richmond en 1973, grabado junto a Mick Jagger, David Bowie y Kenny Jones dos años antes de que Ronnie fuera confirmado como miembro oficial de la banda. Escuchar esa guitarra sonar más de medio siglo después en Buenos Aires reafirmó que esa simple premisa sigue siendo su mejor carta de presentación.

Sin pausa, el grupo giró hacia la obra solista del guitarrista rescatando “Am I Grooving You”, aquel incendiario funk-rock escrito por Bert Berns y Jerry Ragovoy que abrió su debut solista de 1974 (I’ve Got My Own Album to Do), para luego arremeter con “Take It Easy”, demostrando desde el vamos que su catálogo personal no le envidia pulso a ningún gigante del género.

El viaje retrocedió un escalón más en la cronología para invocar el espíritu festivo y desenfadado de los Faces, la mítica formación que compartió junto a Rod Stewart y Ronnie Lane. “Flying” (del disco First Step de 1970) sirvió para desatar el virtuosismo melódico de la banda y transportar al estadio a la era de oro del rock británico. Inmediatamente después, el perfume stone volvió a apoderarse de las tribunas con “Hey Negrita”, la joya bailable de Black and Blue (1976) cuyo riff principal de tintes reggae fue aportado originalmente por el propio Wood durante las sesiones de prueba que terminaron sellando su incorporación definitiva al grupo.

El tramo de piezas solistas y colaboraciones continuó con “Seven Days”, la joya que Bob Dylan le regaló especialmente a Ronnie para su álbum Gimme Some Neck de 1979, ejecutada con una cadencia cruda y refinada que dejó en claro la complicidad artística entre ambos íconos.

Duetos de altísimo voltaje: del soul de Imelda May al torbellino de Chanel Haynes

La velada adquirió matices de gala cuando subió al escenario la cantante irlandesa Imelda May, invitada de honor de esta gira mundial. Su interpretación de “Remember (Walking in the Sand)” —el clásico sesentoso inmortalizado por The Shangri-Las— le imprimió un tono de elegancia soul y dramatismo vocal que encajó a la perfección con el entramado de guitarras de Wood, convirtiendo al estadio en un íntimo club nocturno.

Imelda May se lució junto a Ronnie.

Tras esa escala melancólica, el espectáculo mutó en una clase magistral de blues tradicional, el género que moldeó la juventud del guitarrista en el Londres de los años sesenta. Con “You’re So Fine” (homenaje al armonicista Little Walter) y el electrizante “Baby What You Want Me to Do” de Jimmy Reed, el británico dejó en evidencia que debajo de la imaginería Stone habita un verdadero devoto del blues del Mississippi. La emoción íntima continuó con la conmovedora “Mystifies Me”, una de las baladas más bellas de su primer disco solista, donde las cuerdas acústicas hicieron erizar la piel del estadio.

Sin embargo, el instante de mayor voltaje vocal y dramatismo de la noche llegó de la mano de la deslumbrante Chanel Haynes. La cantante norteamericana —aclamada mundialmente por su interpretación de Tina Turner en el musical de West End y por sus recientes colaboraciones con los Stones— tomó el centro del escenario para abordar “River Deep” (la inmortal "River Deep – Mountain High" producida por Phil Spector para Ike & Tina Turner).

Lo de Haynes fue una auténtica muestra de poderío: con un rango vocal telúrico, desgarrador y de una potencia descomunal, Chanel hizo temblar los cimientos del Movistar Arena. Su entrega escénica, combinada con el solo incisivo de Wood, desató una de las ovaciones más ensordecedoras y prolongadas de la velada.

Guiños de complicidad, boogie desenfrenado y el cierre definitivo

Lejos de aflojar la tensión, la banda retomó la marcha con “Show Me” (joya de su etapa solista de los ochenta), pero no sin antes entregar un guiño irresistible: Ronnie metió de contrabando el legendario riff de “(I Can’t Get No) Satisfaction” en los primeros segundos del tema, desatando la locura colectiva del pueblo rolinga.

A continuación, el show dio paso a la versión acústica de “Country Honk” —la relectura al estilo country-billy con la que los Stones concibieron inicialmente "Honky Tonk Women" en Let It Bleed (1969)—, seguida por el contagioso instrumental “Boogie”, donde los pianos de Ben Waters se batieron a duelo con las líneas melódicas de Wood en un festín de ritmo endiablado.

Ronnie desplegó su mejor repertorio ante a un Movistar Arena cargado de emoción.

El bloque final fue un alud de emociones. Primero llegó la entrañable “Ooh La La” (1973), el himno de los Faces coescrito por Wood y Ronnie Lane, cantado a coro por miles de almas que acompañaron ese estribillo atemporal. Luego, Imelda May y Chanel Haynes volvieron a unir fuerzas en los coros para una versión volcánica de “Chain of Fools”, el clásico inmortalizado por Aretha Franklin en 1967.

Para cuando sonaron los acordes de “Can’t You Hear Me Knockin’” (el clásico de Sticky Fingers de 1971), el escenario se convirtió en un laboratorio de improvisación pura: Wood se lució de manera superlativa adueñándose de los solos de guitarra y soplando una armónica hirviente y pasional que rememoró las mejores épocas del rock de garage británico.

El sprint definitivo alineó la intensidad de “Feel the Fire” y el pulso guitarrero de “Outlaws” (otro punto alto de Gimme Some Neck) que dio paso a la falsa despedida. El regreso al escenario se dio con Ronnie con la camiseta de la Selección Argentina puesta para dar una lección magistral de slide guitar con “Dust My Broom”, el estándar inmortalizado por Elmore James. El remate no podía ser otro que “Stay With Me” (1971), la aplanadora de los Faces, que reunió a todo el elenco sobre el escenario para una despedida épica, festiva y descontrolada.

La gira actual desembarca en el marco del lanzamiento de Fearless: The Anthology (1965–2025), la antología de 38 canciones que repasa sus 60 años de trayectoria a través de The Birds, The Creation, Jeff Beck Group, Faces, los Stones y su camino solista. Más de 900 mil personas vieron a los Stones en Argentina a lo largo de sus visitas en 1995, 1998, 2006 y 2016; anoche, en la intimidad de un estadio cubierto, Ronnie Wood demostró que ese pacto de amor incondicional no sabe de pasos del tiempo. Fue una noche de pura mística, donde el tiempo pareció detenerse para rendir tributo a la vigencia indestructible del rock and roll.

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