30 de junio 2005 - 00:00
Sandra Ballesteros sigue con su año de la Mancha
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Sandra Ballesteros con la escenografía de «El hombre de la Mancha» detrás: «Mi personaje
evoluciona según la transformación a la que la mueve el Quijote, y eso se advierte, especialmente,
en lo musical».
Periodista: ¿Cómo preparó el papel?
Sandra Ballesteros: Aldonza es un personaje que evoluciona muy bien. El cruce con Don Quijote la lleva a varios descubrimientos. Ella es una prostituta, una mujer seca, descreída, sin ilusiones, y Don Quijote es el único que viene a mostrarle qué otra persona puede llegar a ser. Aunque ella intenta que eso no se trasluzca, el personaje va evolucionando según esa transformación y eso se advierte, especialmente, en lo musical.
P.: ¿Cómo trabaja a una y otra?
S.B.: Con emoción y humildad. Haciéndolo con mis características y mis raíces. Cuando empezamos a ensayar me dispuse a escuchar muchas versiones, pero abandoné rápido. No quise correr el riesgo de que me influyera alguna de ellas y me propuse proteger mi porción de característica personal, tener una visión más fresca, más de hoy.
P.: ¿En el elenco tuvieron en cuenta la novela o sólo se atuvieron a la partitura?
S.B.: Cuando comenzamos el trabajo con Daniel Marcove, yo traje mi ejemplar y leíamos fragmentos. Le regalé a Raúl Lavié un ejemplar porque me enamoré de esa edición de homenaje prologada por Vargas Llosa, que está llena de información.
P.: Este año usted va de un Cervantes a otro Cervantes.
P.: Pero, mientras tanto, hace «Historias de sexo» en televisión.
S.B.: Para matizar con otra temática. Ya terminé de grabar «Historias de sexo» y ahora en televisión voy a hacer «Juegos en red» y volveré a «Doble vida». Lo único complicado son los horarios y el hecho de que en una comedia musical está muy exigida toda la parte vocal. Por una cuestión anatómica, las mujeres cantantes tenemos que descansar muchísimo mas que los hombres, y eso hace que se tenga que dosificar la energía para que rinda lo más posible. Además, estoy por grabar un disco de tango, «Mariposa».
P.: ¿Y el Quijote de Lavié es manchego o porteño?
S.B.: Es un Quijote absolutamente argentino, como lo es todo el elenco. Todo ese enorme potencial que él trae del tango lo vuelca aquí. Y está muy bien que así sea.
S.B.: Ah, no sé, que la gentevenga y escuche. Creo que a todos se nos nota la calle Corrientes, que somos un pedazo de Buenos Aires, y en la obra resuene la idea del sueño ideal como algo muy nuestro.
P.: ¿Qué momentos de la obra la atraen más?
S.B.: Muchos, cuando Quijote canta «El sueño imposible» es estremecedor; cuando Aldonza, con todo su desencanto, le devuelve lo que ella es al Quijote es un instante visceral; y el final, donde se encuentran para volver a ser El Quijote y Dulcinea.
P.: ¿Se convirtió en favorita de las producciones Romay?
S.B.: No sé, pareciera que sí, me viene llamando para proyectos maravillosos como «La tiendita del horror» o «Zorba», que no pude estrenar porque estaba haciendo «Resistiré» en televisión. Y a propósito de Quijotes, él es el primero. Con o sin armadura ha salido siempre a defender el teatro, a los actores, a abrir lugares para el espectáculo, a defender el teatro en televisión cuando sólo se buscaba al producto enlatado. Ha mantenido a capa y espada obras en cartel. Tiene un teatro en Madrid donde lleva cosas de aquí. Si hay un Quijote en nuestro teatro, es Alejandro Romay. Y Diego Romay está siguiendo sus pasos.


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