30 de junio 2005 - 00:00

Sandra Ballesteros sigue con su año de la Mancha

Sandra Ballesteros con la escenografía de «El hombre de la Mancha» detrás: «Mi personajeevoluciona según la transformación a la que la mueve el Quijote, y eso se advierte, especialmente,en lo musical».
Sandra Ballesteros con la escenografía de «El hombre de la Mancha» detrás: «Mi personaje evoluciona según la transformación a la que la mueve el Quijote, y eso se advierte, especialmente, en lo musical».
Alejandro Romay se une a la celebración del Cuarto Centenario del Quijote con una nueva producción de «El hombre de la Mancha», de Dale Wasserman, Mitch Leigh y Joe Darion, un clásico de la comedia musical en el que Miguel de Cervantes, mientras espera en la cárcel que lo juzgue la Inquisición, encarna a Don Quijote frente a los presos para salvar su obra maestra. En esta nueva versión, Raúl Lavié protagoniza ambos personajes, Sandra Ballesteros a su novia Aldonza Lorenzo (Dulcinea del Toboso), y Omar Calicho a Sancho Panza. Dialogamos con la actriz.

Periodista
: ¿Cómo preparó el papel?

Sandra Ballesteros: Aldonza es un personaje que evoluciona muy bien. El cruce con Don Quijote la lleva a varios descubrimientos. Ella es una prostituta, una mujer seca, descreída, sin ilusiones, y Don Quijote es el único que viene a mostrarle qué otra persona puede llegar a ser. Aunque ella intenta que eso no se trasluzca, el personaje va evolucionando según esa transformación y eso se advierte, especialmente, en lo musical.


P.
: ¿Cómo trabaja a una y otra?

S.B.: Parecerían personajes opuestos, pero una contiene a la otra. Aldonza es puro fuego, donde pisa arde todo, tiene una energía explosiva que es muy teatral, aparece y es un show lo que genera a su alrededor.

P.: Juliette Greco, Sofía Loren, Paloma San Basilio, María Elizabeth Mastroantonio, Nati Mistral son algunas de sus antecesoras en el papel. ¿Cómo se ubica en esa tradición?

S.B.: Con emoción y humildad. Haciéndolo con mis características y mis raíces. Cuando empezamos a ensayar me dispuse a escuchar muchas versiones, pero abandoné rápido. No quise correr el riesgo de que me influyera alguna de ellas y me propuse proteger mi porción de característica personal, tener una visión más fresca, más de hoy.


P.
: ¿En el elenco tuvieron en cuenta la novela o sólo se atuvieron a la partitura?

S.B.: Cuando comenzamos el trabajo con Daniel Marcove, yo traje mi ejemplar y leíamos fragmentos. Le regalé a Raúl Lavié un ejemplar porque me enamoré de esa edición de homenaje prologada por Vargas Llosa, que está llena de información.


P.
: Este año usted va de un Cervantes a otro Cervantes.

S.B.: Del teatro Cervantes, donde hice «Numancia» de Cervantes, donde interpretaba tres alegorías, a convertirme en la mujer que es el emblema de Cervantes. Jamás me imaginé que esta celebración me iba a encontrar tan comprometida con él.

P.
: Pero, mientras tanto, hace «Historias de sexo» en televisión.

S.B.: Para matizar con otra temática. Ya terminé de grabar «Historias de sexo» y ahora en televisión voy a hacer «Juegos en red» y volveré a «Doble vida». Lo único complicado son los horarios y el hecho de que en una comedia musical está muy exigida toda la parte vocal. Por una cuestión anatómica, las mujeres cantantes tenemos que descansar muchísimo mas que los hombres, y eso hace que se tenga que dosificar la energía para que rinda lo más posible. Además, estoy por grabar un disco de tango, «Mariposa».


P.
: ¿Y el Quijote de Lavié es manchego o porteño?

S.B.: Es un Quijote absolutamente argentino, como lo es todo el elenco. Todo ese enorme potencial que él trae del tango lo vuelca aquí. Y está muy bien que así sea.

P.: ¿Se le nota el tango cuando está cantando?

S.B.: Ah, no sé, que la gentevenga y escuche. Creo que a todos se nos nota la calle Corrientes, que somos un pedazo de Buenos Aires, y en la obra resuene la idea del sueño ideal como algo muy nuestro.


P.
: ¿Qué momentos de la obra la atraen más?

S.B.: Muchos, cuando Quijote canta «El sueño imposible» es estremecedor; cuando Aldonza, con todo su desencanto, le devuelve lo que ella es al Quijote es un instante visceral; y el final, donde se encuentran para volver a ser El Quijote y Dulcinea.


P.
: ¿Se convirtió en favorita de las producciones Romay?

S.B.: No sé, pareciera que sí, me viene llamando para proyectos maravillosos como «La tiendita del horror» o «Zorba», que no pude estrenar porque estaba haciendo «Resistiré» en televisión. Y a propósito de Quijotes, él es el primero. Con o sin armadura ha salido siempre a defender el teatro, a los actores, a abrir lugares para el espectáculo, a defender el teatro en televisión cuando sólo se buscaba al producto enlatado. Ha mantenido a capa y espada obras en cartel. Tiene un teatro en Madrid donde lleva cosas de aquí. Si hay un Quijote en nuestro teatro, es Alejandro Romay. Y Diego Romay está siguiendo sus pasos.


Entrevista de Máximo Soto

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