Sara Baras: más que flamenco, arte total

Espectáculos

«Sabores». Cor., vest. y Direc. Gral.: Sara Baras. Artistas inv.: J. Serrano y L. Ortega. Cuerpo de Baile y músicos. Dir. Mus.: J. M. Bandera. (Teatro Opera). Hasta el 23/4.

Sara Baras es una de las máximas renovadoras del baile flamenco de la actualidad. En Buenos Aires actuó hace poco en un show de Chavela Vargas en el Luna Park, invitada por la cantante y con escasa publicidad, por lo que el estreno de su espectáculo «Sabores» puede ser considerado su debut en el país. En el contexto de su compañía de baile flamenco, con un conjunto de músicos y con una producción importante que incluye escenografía, luces y vestuarios en los que participa activamente, Sara Baras actúa y dirige el show con la actitud segura y carismática de la artista total.

«Sabores» no dista demasiado de otros espectáculos de arte flamenco que se han visto en nuestros escenarios. Lo que sí diferencia a este show de los anteriores es la calidad de sus participantes, empezando por la misma bailarina, nacida en Cádiz y discípula primero de su madre, Concha Baras, que la inició en la danza, y luego de maestros de la estatura de El Güito, Manolete o Antonio Canales entre otros. Desde el comienzo de la sesión de una hora y cuarenta minutos sin intervalo se asiste a un muestrario disciplinado en grado sumo de los «palos» del flamenco, enquistados en cuadros dramáticos donde el baile es centro de una actitud teatral que mueve todos los hilos, ya sean números de conjunto o danzas solistas. Desde la génesis, con una música incidental donde todos los participantes se preparan, hasta las escenas estructuradas prolijamente con su dinámica, con su carácter hedonista o comprometido, con su atmósfera propia y su color característico, el espectáculo se desenvuelve en un crescendo emocional que concluye con la reunión de todos los participantes en una fuerza única, una manera de socializar la danza de Andalucía como actividad colectiva y popular con vista a una dirección de miradas y manos serpenteantes buscando la luz cenital.

Nueve bailarines de excelente performance, seis músicos de rendimiento eficaz (guitarras, percusión, violín y cante) y tres solistas de primera línea, con los impresionantes bailaores José Serrano y Luis Ortega se turnan en un menú integrado con «Bolero», «Tangos», «A fuego lento», «La noche oscura», «Seguiriya», «Taranto», «Tanguillo», «Alegrías», «Martinete», «Zambra», «Solea por bulerías», «Bulería de mi madre» para acabar en un final de fiesta.

«Sabores» ha sido pensado para el escenario. De ahí que posee una puesta escénica refinada, con una iluminación diseñado en función de los impulsos coreográficos siempre renovadores de la tradición flamenca y del clima que ellos requieren, con un vestuario que se inicia en grises y negros al estilo Armani para llegar tímidamente al color de tintes pastel.

Este no es el flamenco a veces salvaje y rústico de las cuevas de Andalucía. Esta es una estética elaborada para resaltar las raíces del baile y el cante -con tantas reminiscencias orientales y judías- pero inmersa en una actitud teatral que no evita el color lorquiano ni su gusto extremo por la ardorosa pasión gitana. Baras, con su personalidad, sus manos ondulantes y sus giros fantásticos no lo es, pero es como si lo fuera.

Dejá tu comentario