4 de abril 2005 - 00:00

Scala: ahora sí renunció Muti

Milán - Riccardo Muti presentó ayer su dimisión como director musical de la Scala de Milán, tras su cabeza visible en las últimas dos décadas, en un nuevo, trascendente (¿último?) capítulo del conflicto que vive el histórico coliseo lírico desde hace unos meses. Por el momento nada se ha dicho tampoco sobre quién puede ser su sucesor, pero se habla ya de dos principales candidatos, destacadas batutas italianas Riccardo Chailly y Daniele Gatti.

En un comunicado de los responsables del consejo de administración del teatro hecho público ayer se afirma que Muti (nombrado director musical del teatro en 1986) señaló que su renuncia era «una decisión obligada... a causa de la hostilidad manifestada de forma evidente por las personas con las que he trabajado durante casi veinte años».

Los trabajadores de la Scala llevan semanas exigiendo la dimisión de Muti y del nuevo superintendente del teatro, Mauro Meli, y presionando para conseguirla mediante huelgas temporales que han obligado a anular varias representaciones operísticas. La dimisión fue adoptada en asamblea por la gran mayoría de los empleados del teatro, incluidos tanto los encargados de las tareas administrativas y técnicas como los miembros de los tres colectivos artísticos, o sea, la orquesta, el coro y el ballet.

El origen del grave conflicto que ha vivido la Scala, y que ha tenido una gran repercusión internacional al ser el coliseo milanés uno de los más históricos y prestigiosos teatros de ópera a escala mundial, tiene su origen en el cese del anterior superintendente del teatro, Carlo Fontana. Riccardo Muti mantenía serias discrepancias artísticas con Fontana desde hace varios años y se considera que fue él quien presionó al consejo de administración del teatro para que se destituyera a Fontana, despido que se ejecutó el pasado 24 de febrero. Además Meli, que fue elegido para sustituir a Fontana, es un hombre de toda la confianza de Muti, que logró que se incorporara a la Scala en el 2003 como director de la división de teatro.

El conflicto de la Scala ha tenido repercusiones políticas -un grupo de senadores de centroizquierda ha impulsado una comisión de investigación sobre la crisis- y en él pesa también la difícil situación económica que vive el teatro, que acumula deudas de 16 millones de euros, principalmente debido al costo de la reforma y ampliación del edificio histórico de la Scala -que se reabrió el pasado 7 de diciembre- y de la construcción y mantenimiento del nuevo teatro de Arcimboldi, en el que se desarrolló toda la actividad artística de la Scala durante los tres años de obras y que ahora sigue acogiendo una parte de su programación.

El alcalde de Milán, Gabriele Albertini, deploró «la gran pérdida» que supone «no sólo para la Scala sino también para Milán» la dimisión de Muti, pero confió en que el director continúe colaborando de una u otra forma con el teatro.

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