26 de septiembre 2002 - 00:00

Se exhibe estupenda muestra de Barragán

Luis Barragán (88 años), miembro de número de la Academia Nacional de Bellas artes desde 1977, pintor de carácter enigmático, onírico que formó parte del Grupo Orión, construyó a fines de los '50 un mundo reducido a pocos y esenciales elementos. En su actual exposición en la galería Van Eyck se muestra más orgulloso, más vital y más insobornable que nunca. Casi todos los títulos, «Invención Pictórica», «Concreción Plática», «Hacia lo Infinito», «Hacia lo Absoluto», obras realizadas entre 1990 y 2001, son excusas para reafirmar un lenguaje personalísimo de líneas rectas y curvas, abiertas, que se entrecruzan, muchas veces remarcadas por un trazo negro, firme, casi un bisturí, que atraviesan la tela diagonalmente.

La intensidad colorística tanto de los fondos como la de las dinámicas líneas, ofrece un constante contrapunto, palabra que como lo ha reiterado el artista, se enlaza con su afición a la música.

A Luis Barragán no le tiembla el pulso -metafóricamente hablando-cuando desde un punto cualquiera de la superficie comienza a hacer brotar las líneas o colocar el color con gran sensualidad, ni tampoco sufre aquello que se ha dado en llamar el desconcierto actual de la pintura frente a sí misma. Santa Fe 834. Hasta el 19 de Octubre.

En sus «Paisajes en Silencio», «Vegetación» o «Paisaje Ocre», por sólo citar algunos de los cuadros que se exhiben en Galería Suipacha, Eduardo Giusano (1931), artista oriundo de Córdoba, reticente, alejado de los flashes mediáticos, continúa indagando los misteriosos secretos del color.

A pesar de los títulos, Giusano se va alejando paulatinamente de lo anecdótico-narrativo. Abstractiza la imagen, sectoriza geométricamente ciertas zonas del espacio y con cierta violencia del pincel establece contundentes gestos pictóricos con un color, hoy, más desbordado.

En esta abstracción del paisaje están todos los colores de la naturaleza, los ocres y los fuegos, el «genius loci», es decir el entorno de su paisaje natal que nuestra invasora Buenos Aires no lo ha hecho olvidar. Giusano también insiste en la experiencia de la pintura, cree que no todo está dicho y se resiste a pensar que pueda ser desplazada. Suipacha 1248. Clausura el 5 de Octubre.

De Leonel Luna (1965) ya nos ocupamos en ocasión de su muestra de 1994 en Galería Julia Lublin y mismo n la recordada muestra en el Centro Cultural Recoleta «a: e, i ,o u», de ese mismo año, cuando presentó una rigurosa e irónica instalación de los íconos de nuestra era que encontrarán los arqueólogos del futuro. Hace ya un tiempo que este artista que acaba de recibir el diploma al mérito en arte digital Konex 2002, encuentra en la fotografía digitalizada la manera de testimoniar una realidad implacable, una suerte de descenso a los infiernos de una Argentina que ya ni siquiera es posible.

La imagen de los basurales, paisaje que terminará por rodear nuestra ciudad, se hace más patética por su definición y el color fluor, restallante, que más bien correspondería a una naturaleza pródiga, tropical. Sus impresiones sobre vinilo de fábricas abandonadas, manifestaciones de desocupados y piqueteros, graffiti, o la apropiación de obras paradigmáticas de Cándido López, De la Cárcova, Eduardo Sívori, Blanes, Berni y hasta de sus contemporáneos, golpean fuertemente, reinstalan la denuncia, la violencia, la frustración, la realidad de nuestra historia, pasada y presente. Una manera de «hacer fotografía»que escapa a toda banalidad. Galería Luisa Pedrouzo (Arenales 834). Hasta el 19 de Octubre.

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