Jake Gyllenhaal y un formidable Heath Ledger interpretan a los cowboys enamorados de
un film que pese a las polémicas que lo preceden no es un manifiesto homosexual, sino que
se puede ver como un buen drama.
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Acaso algún memorioso recuerde al mulato obsesionado con el protagonista de la historieta El cine norteamericano no se había permitido nunca poner en duda la sexualidad de los cowboys, uno de sus mayores símbolos de virilidad, entre otros símbolos. Al menos directamente. En forma tangencial sí, y al respecto puede citarse, para sintetizar, el
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