A continuación, una síntesis del combate. Un promotor del sur londinense con pretensiones de ascenso social ( No hay reproches para esa primera parte, pelea incluida, ni tampoco cuando pasa lo que pasa y el hombre se larga a buscar culpables. Al contrario, culpar a otros por la derrota -culpar incluso a ese pobre muchacho que lo ha desilusionado-causará varios diálogos fuertes dentro de la familia, y unas cuantas muertes en el radio urbano. Lástima que a esa altura el libretista empiece a tirar manotazos para cualquier parte, esperando que el público deje pasar esto y lo otro, y lo de más allá, que está agarrado con alfileres, etc.
Al final la historia, que había empezado muy bien, se va haciendo cada vez más inverosímil, y a duras penas la terminan salvando los actores y el ritmo. O la campana, que en este caso es calibre 45.
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