31 de marzo 2008 - 00:00
Show de U2 justifica el sistema Imax 3D
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Bono, como en vivo, en el espectáculo de Imax «U23D».
Los mejores momentos son los primeros planos a Bono durante «One love» o «With o without you» o su cuerpo entero a contraluz, la furia del baterista Mullen a quien se descubre varias veces en toma cenital con su despliegue de tambores y platillos, o la delicadeza de The Edge en la guitarra o los teclados inconfundibles en «New Year's Day».
También sobresale el momento en que Bono hace la mímica de encender un televisor y el 3D lo completa con el trazado de esas líneas imaginarias que quedan plasmadas en la pantalla.
Si bien las imágenes pertenecen a shows en México, Brasil, Chile y la Argentina, el film tomó como eje el recital brindado en Buenos Aires, pues todos los diálogos de Bono con el público aluden a nuestro país: pasan las Madres, la similitud -según Bono- entre Irlanda y la Argentina («los errores de nuestro pasado deben ayudarnos a cambiar el presente y el futuro»). Hasta se cuela el rostro gigante de Néstor Kirchner como aquel día en la pantalla de River, aunque para ese entonces con índice de popularidad más alto: no habían abundado los silbidos que se oyeron en los recitales de Sabina y Serrat, dos años más tarde.
Otro punto a favor radica en que los directores (Catherine Owens, responsable de contenido visual de U2 durante 15 años, y Mark Pellington, director del videoclip «One») no abusaron del recurso 3D para añadir al recital más juegos que los necesarios. Gracias a esto se logró un producto coherente y cuidado, despojado de animaciones excesivas, como acaso se sintió en algunos momentos del show en vivo, cuando Bono llama a la convivencia pacífica de entre judíos, musulmanes y católicos con «Coexista» o el recitado de la declaración de derechos humanos, durante los temas « militantes» «Sunday Bloody Sunday», «Miss Sarajevo», « Bullet The Blue Sky» y «One». Si bien la experiencia de imagen y sonido que trae consigo el cine 3D justifica acercarse al IMAX, «U23D» es hasta ahora la mejor que se haya visto en esa sala. No se trata de un documental pedagógico de vida acuática o astronautas en el espacio (lo que se proyecta cuando no hay estrenos comerciales), ni de films estilo «Harry Potter» o «Superman regresa», a los que sólo en algunas pocas secuencias se le añadía el efecto 3D.




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