Show de U2 justifica el sistema Imax 3D

Espectáculos

«U23D». Dir.: C. Owens y M. Pellington. Documental. Int.: Bono, A. Clayton, L. Mullen y The Edge.

A juzgar por algunas tendenias que se advierten en Hollywood, el sistema 3D, tal como se intentó hacer con él a mediados de los '50 cuando el nacimiento de la televisión amenazaba al cine (hoy ese papel lo cumplen los home theaters e internet), volverá a ser empleado como plus diferenciador. Desde luego, con recursos audiovisuales que ni se soñaban hace medio siglo.

Por caso, la película «U23D», que acaba de presentarse en formato Imax-3D, es una experiencia de una hora y media que sumerge al espectador en el show que brindaron los irlandeses en Buenos Aires durante el «Vertigo Tour» y permite la sensación de omnipresencia gracias a los 14 mil watts de sonido digital y pantalla gigante de 20 metros de altura por 26 de ancho, con cientos de perspectivas del mismo espectáculo.

La visión del espectador, con los tradicionales lentes especiales, no es la privilegiada que tenía el público ubicado en el «Golden circle» del campo en River, ni la de los técnicos desde el backstage, ni la de las grúas que sobrevuelan el campo y escenario, ni la de Bono besando a sus compañeros The Edge o Adam Clayton. Es todo eso junto y, sobre todo, la sensación de estar en el campo junto al público con manos en alto, con superposición de celulares y cámaras digitales, que por momentos hasta entorpecen la visión, tal como padece cualquiera que concurre a un recital.

El film será disfrutado por los fans de «U2» ya que se limita exclusivamente al show. Para quien haya concurrido a alguno de los conciertos en River, la película llevará a redescubrir momentos que habían pasado inadvertidos por la mala visión (y a veces audición) durante un recital con más de 60 mil personas.

Se advierten detalles como las botas con plataforma del no muy alto Bono, su sudorosa vincha y hasta las gotas de su transpiración, sus ojos entrecerrados e irritados cuando se quita las gafas, los bordados en las camisas de Adam Clayton o Larry Mullen y hasta el ayudamemoria de la banda: papeles en el piso con la lista de temas.

Los mejores momentos son los primeros planos a Bono durante «One love» o «With o without you» o su cuerpo entero a contraluz, la furia del baterista Mullen a quien se descubre varias veces en toma cenital con su despliegue de tambores y platillos, o la delicadeza de The Edge en la guitarra o los teclados inconfundibles en «New Year's Day».

También sobresale el momento en que Bono hace la mímica de encender un televisor y el 3D lo completa con el trazado de esas líneas imaginarias que quedan plasmadas en la pantalla.

Si bien las imágenes pertenecen a shows en México, Brasil, Chile y la Argentina, el film tomó como eje el recital brindado en Buenos Aires, pues todos los diálogos de Bono con el público aluden a nuestro país: pasan las Madres, la similitud -según Bono- entre Irlanda y la Argentina («los errores de nuestro pasado deben ayudarnos a cambiar el presente y el futuro»). Hasta se cuela el rostro gigante de Néstor Kirchner como aquel día en la pantalla de River, aunque para ese entonces con índice de popularidad más alto: no habían abundado los silbidos que se oyeron en los recitales de Sabina y Serrat, dos años más tarde.

Otro punto a favor radica en que los directores (Catherine Owens, responsable de contenido visual de U2 durante 15 años, y Mark Pellington, director del videoclip «One») no abusaron del recurso 3D para añadir al recital más juegos que los necesarios. Gracias a esto se logró un producto coherente y cuidado, despojado de animaciones excesivas, como acaso se sintió en algunos momentos del show en vivo, cuando Bono llama a la convivencia pacífica de entre judíos, musulmanes y católicos con «Coexista» o el recitado de la declaración de derechos humanos, durante los temas « militantes» «Sunday Bloody Sunday», «Miss Sarajevo», « Bullet The Blue Sky» y «One». Si bien la experiencia de imagen y sonido que trae consigo el cine 3D justifica acercarse al IMAX, «U23D» es hasta ahora la mejor que se haya visto en esa sala. No se trata de un documental pedagógico de vida acuática o astronautas en el espacio (lo que se proyecta cuando no hay estrenos comerciales), ni de films estilo «Harry Potter» o «Superman regresa», a los que sólo en algunas pocas secuencias se le añadía el efecto 3D.

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