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12 de octubre 2006 - 00:00

Simple, inteligente y con duelo de actrices

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Joan Cusack, Catherine Keener, una sorprendente Jennifer Aniston y Frances McDormand son las exactas protagonistas de la inteligente y nada pretenciosa comedia dramática «Amigos con dinero»,
«Amigos con dinero» (Friends with money, EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir. y guión: N. Holofcener. Int.: J. Aniston, F. McDormand, C. Keener, J. Cusack, J. Isaacs, S. McBurney.

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Buena sorpresa esta película. Pese a su título, muy de comedia romántica pensada para Jennifer Aniston, que para reforzar la idea, lidera un elenco femenino integrado por Frances McDormand, Catherine Keener y Joan Cusack. Nada menos. Después resulta que todas están igualmente estupendas.

Las cuatro se conocen de toda la vida. Tres de ellas son las amigas con dinero (Joan Cusack es directamente millonaria), dos se dedican a tareas prestigiosas, y las tres están bien casadas. O eso quieren creer. Además de ser un perfecto fracaso en otros sentidos, por alguna razón que sólo ella sabe, y para horror del resto, la cuarta amiga limpia casas por horas. Esa es Jennifer Aniston, para suspicacia previa del espectador acostumbrado a verla repitiendo el personaje de «Friends», haga lo que haga. Nada de eso.

La principal responsable de éste y otros milagros, más modestos, pero eficaces, es Nicole Holofcener, de larga trayectoria como guionista y directora de televisión («Six Feet Under» y «Sex and the City», entre otras series), a la que no se le pegaron sus tics, evidentemente, y con dos largometrajes anteriores no estrenados aquí. Su guión tiene diálogos inteligentes, una mirada levemente cínica sobre la clase social de las protagonistas y también comprensiva -aunque no condescendiente- sobre las crisis que atraviesan. Si bien es cierto que estas mujeres no pueden ser otra cosa que norteamericanas (algo así como unas «Amas de casa desesperadas» menos estereotipadas), entre remodelación de casas, actos de beneficencia e intentos de mejorarle un poco la vida a la amiga descarriada, poco a poco, las tres pudientes empiezan a mostrar resquebrajamientos por causas comunes a cualquiera: los cuarenta y pico en casi todos los casos, el dinero mismo al menos en un caso, relaciones de pareja sostenidas con alfileres, insatisfacción en general.

Lo mejor (y esto es particularmente admirable en el tratamiento del hermético personaje de Aniston) es que Holofcener no fuerza motivaciones psicológicas ni cosas por el estilo. Y lo que es todavía mejor, no se siente obligada a que «pasen cosas» todo el tiempo. Su película es una suma de momentos cotidianos, generalmente íntimos y casi fotográficos, que tienen humor sí, pero sin histerias de sitcom, y una resolución convincente sin moños finales ni pretensiones de profundidad. Es muy corta, además. O se hace corta, lo que ya es otro logro.

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