9 de junio 2005 - 00:00

"Sr. y Sra. Smith"

Sr. y Sra. Smith
«Sr. y Sra. Smith» (Mr. y Mrs. Smith, EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: D. Liman. Int.: B. Pitt, A. Jolie, A. Brody, K. Washington, S. March, J. Morrison.

Ya antes del primer eléctrico intercambio de miradas entre Brad Pitt y Angelina Jolie, el público de esta película sabe lo que va a ver (o acaso sería mejor decir lo que quiere ver): el cruce en pantalla de los hoy dioses supremos del Olimpo hollywoodense, que encima viene precedido de noticias de romance «real». Da lo mismo que esas noticias sean verdaderas o parte de una hábil estrategia publicitaria.

La idea (léase la excusa para este cruce) no está mal. Es más, la película empieza tan bien que puede engañar a quienes, además de fantasear con uno u otro de los protagonistas, busquen aquí, también, una trama verosímil. Con bastante humor y argumentos reconocibles, John y Jane Smith le cuentan a su terapeuta cómo se recuperan de una reciente crisis. Pero, como esto no es un film de Woody Allen, el racconto de la crisis despega rápidamente a esta pareja de los simples mortales.

Tras enamorarse a primera vista en Bogotá, John y Jane se casan. Pasan los años (cinco según él, seis según ella) y los Smith evidentemente lo pasan mucho mejor afuera que adentro de su casa; dicho de otro modo, a ambos se los ve perfectamente realizados, pero sólo en su trabajo. El detalle es que son dos asesinos profesionales al servicio de organizaciones distintas, y ninguno sabe qué hace el otro. Tras un par de trabajitos individuales, da la casualidad de que son enviados simultáneamente a aniquilar al mismo «blanco», lo que lleva de la revelación mutua al enfrentamiento estilo «Guerra de los Roses», aunque con la sofisticación armamentística de «Los ángeles de Charlie» siglo XXI.

Finalmente, por razones que no se rebelarán en esta crónica, batallarán juntos contra los ejércitos que vienen por ellos. Sin duda, un método eficaz para reavivar el fuego en cualquier matrimonio desgastado.

Pese a sus espectaculares efectos especiales y su simpático humor (sobre todo el que se refiere a la interna matrimonial), la película puede hacerse larga y reiterativa. Desde luego, esta advertencia no corre para quienes, como ya se dijo, no pretendan otra cosa que rendirse ante el ideal de belleza que representan
Brad Pitt y Angelina Jolie, estén semidesnudos (no, no hay desnudos), vestidos, sucios, sangrantes, y sea de donde fuere que los tome la cámara.

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