26 de agosto 2008 - 00:00

Su permanencia, única sorpresa de Ricardo Montaner

Ricardo Montaner. Con J. Villasmil (bajo, dir. musical), H. Reglero y J. González (percusión, coro), R. Reglero y M. Silva (guitarras), J. Chacín (piano), C. Nieto y M. Reglero (batería), R. Paredes (trombón), H. Villalobos (teclados), R. Miranda, D. Chávez y M. Bachor (coros). (Luna Park, 21 y 22/8.)

Como es sabido, Ricardo Montaner nació en la Argentina y se hizo compositor y cantante en Venezuela, país que lo representa mucho más que el nuestro. Pero, en verdad, su idioma musical y poético virado hacia el neutro, podría ubicarlo en cualquier país de América Latina o en España, porque su base de operaciones está en Miami, independientemente del lugar en que elija vivir.

Montaner no posee una voz que se distingue por su belleza o su potencia, y aunque sus canciones tienen algunos rasgos de personalidad, responden en buena medida a fórmulas conocidas en la industria del pop latino; y las orquestaciones -con una formación numerosa dirigida por su bajista José Villasmil- suenan como tantos otros conjuntos internacionales.

Pero hay un terreno difícil de explicar y es de ese cruce que se produce en algunos cantantes entre el carisma personal y los temas interpretados, entre las canciones y el modo de expresarlas. He ahí el mérito mayor de Montaner, quien puede repetir, concierto tras concierto (independientemente de que haya o no, como en este caso, disco nuevo para presentar) un grado de convocatoria, un encantamiento del público, por supuesto mayoritariamente femenino, que sin duda envidian muchos otros artistas con más recursos técnicos.

En este caso, repasó varios hits de su repertorio: «Cachita», «Déjame llorar», «Tan enamorados», etc., y algunos clásicos hispanoamericanos que formaron parte de su disco «Las mejores canciones del mundo». Pero aunque obviamente, sus fans prefieren escuchar una y otra vez sus temas más exitosos, gritaron, corearon, bailaron, ovacionaron la veintena de piezas que conformaron estos shows con los que se cierra una gira que ya había pasado por Buenos Aires el año pasado, también con enormes convocatorias, en el mismo Luna Park y en la cancha de Vélez.

R.S.

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