Suardi: "Nadie, ni los más exitosos, están satisfechos"

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"Me negué a ir por la calle disfrazado de Nietzsche" dice el actor Luciano Suardi, restándole importancia al cambio de look que debió adoptar para componer a este personaje en la obra «El día que lloró Nietzsche», basada en la novela homónima de Irvin D. Yalon, que Luciano Cazaux adaptó para la escena. Suardi aceptó lucir un discreto bigote, pero no el exagerado mostachón con el que todo el mundo identifica al torturado filósofo alemán.

«Tengo a mi favor que hoy nadie me puede decir cómo era Nietzsche porque nadie lo vio; pero por otro lado tengo la presión de que cualquiera que haya leído su vida y su obra ya tiene una imagen hechadel personaje. Yo intenté elaborar la mía propia. Leí varias obras suyas, algunas biografías y busqué fotos de él, pero no quise volver a ver la película de Liliana Cavani».

El actor se refiere a «Más allá del bien y el mal» (1977) cuyo argumento giraba en torno al extraño triángulo amoroso conformado por Nietzsche, Lou Andreas Salomé y su amigo Paul Reé, bautizado por ellos mismos como «la profana trinidad», la cual, según destacaba la propia Salomé, era puramente casta y filosófica. La obra se está exhibiendo en el Teatro de la Comedia, con dirección de Lía Jelín y un elenco integrado por Claudio Da Passano, Emilia Paino, Flor Dyszel, Pablo Mariuzzi, Pauchela Rebagliati y Andrés Giardello.

«El día que lloró Nietzsche» narra el encuentro ficticio entre el autor de «Así hablaba Zaratustra» y el médico vienés Josef Breuer, maestro de Sigmund Freud y uno de los primeros en tratar la histeria femenina (caso Anna O.). La acción está situada a fines de 1882, en medio del esplendor de la cultura vienesa y siempre en conflicto con las rígidas normas sociales de la época.

Periodista: ¿Cómo justifica el autor el encuentro entre estos dos personajes?

Luciano Suardi: A nivel dramático es el encuentro entre dos individuos sumamente inteligentes que coinciden en estar obsesionados por una mujer. Pero este encuentro también hubiera sido posible en la realidad, ya que Breuer y Nietzseran contemporáneos. Y la prueba está en que el autor, después de escribir la novela, descubrió entre la correspondencia de Nietzsche la carta de un amigo que le aconsejaba ir a tratarse con Breuer.

P.: ¿Podría sintetizar brevemente el argumento de la obra?

L.S.: Lou Andreas Salomé va a ver a Breuer para pedirle que atienda a Nietzsche, quien aparentemente está al borde del suicidio porque ella no lo ama. Breuer acepta y arma una estrategia, en colaboración con Freud, para que Nietzsche, siempre reacio a aceptar ayuda, no sospeche que está en tratamiento psicológico. Breuer le propone curarlo de sus eternas migrañas a cambio de que Nietzsche lo ayude a superar la profunda crisis espiritual que ésta atravesando en esos momentos, luego dehaberse enamorado de una desus pacientes. Lo interesantees que Breuer cae en su propiatrampa y termina sometiéndosea una auténtica curaespiritual.

P.: ¿Qué fue lo que más lo atrajo de esto?

L.S.: Que son dos hombres, que a los 40 años se están preguntando qué hice con mi vida.

P.: ¿Usted coincide con Yalon, también autor de «Un año con Schopenhauer», en que la filosofía cura más que el psicoanálisis?

L.S.: No lo sé. Yo siempre me he psicoanalizado, pero este encuentro con Nietzsche me pegó fuerte. Esto de preguntarse: ¿elegí bien? ¿qué elegí? ¿viví la vida que yo quise o respondí a otros mandatos? Son preguntas que me hago todo el tiempo.

P.: ¿Aun siendo exitoso se pregunta eso?

L.S.: Se trata de algo más profundo, y no tiene que ver con que a uno le vaya bien. Así somos los seres humanos, nunca estamos satisfechos. Pero, mejor volvamos a la obra. Lo que Nietzsche quiere hacerle entender a Breuer es que tiene que ser fuerte y aceptar su destino, para transformar el «así fue» en «así lo quise yo».

P.: ¿Qué ideas de Nietzsche circulan por la obra?

L.S.: Esta pieza no es una introducción a la filosofía, muestra a un Nietzsche muy humano y sólo a través de su conducta el público podrá captar el influjo de sus ideas filosóficas. Por supuesto que todo este debate está apoyado en la filosofía nietzscheana, pero en lo dramático es un encuentro entre dos hombres en crisis.

Entrevista de Patricia Espinosa

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