En el caso, el homenaje es compartido por el jazz como cultura afroamericana que se expandió por el mundo, entrando en la vida nacional fundamental como forma de danza (charleston, shimmy, fox trot, entre otras), el «swing» de la década del '40 con su ritmo y glamour y el «tap», una danza que marca «tempi» con galpecitos hechos con las chapitas pegadas a los zapatos de los bailarines y que fueron furor en el cine de Hollywood de los treinta y pico, donde brillaban
Son veintitrés números en un show de 80 minutos que no deja respiro para el espectador, tal el ritmo de las secuencias que va in crescendo desde la obertura
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