Un flamante trío descubre el lado tanguero de David Bowie y Queen

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Tres músicos notables se unieron para grabar los sonidos que interpretaban en Europa, en los que hasta "Volver" de Gardel y Lepera es psicodélico.

En el excelente primer disco del trío “Volco & Gignoli + Samalea” que acaba de aparecer en plataformas digitales hay un tema que llama la atención. Una versión imponente de “Buenos Aires Hora Cero” de Astor Piazzolla, que de golpe se combina con un tango melancólico que el oyente cree conocer perfectamente, pero no puede ubicar. Hasta que al leer la lista de temas descubre que ese tango no es otra cosa que un cover extraordinario de “Life on Mars”, de David Bowie. “Tenemos suerte de que los tangueros se pueden llegar a enojar si rockeás con un tango” dice el pianista Sebastián Volco desde Saint Germain, Francia, “pero a los rockeros no les parece una herejía si tangueás con un clásico del rock”. Este diario dialogó con dos de los integrantes de este flamante trío; desde Buenos Aires, el baterista Fernando Samalea explicó que una de las cosas que más le gusta de su primer trabajo es que ayuda a encontrar que “hay rock en el tango y hay tango en el rock”.

Para llegar a este repertorio, que incluye también versiones tangueadas de temas de Spinetta como “Los libros de la buena memoria”, y hasta de “Bohemian Rhapsody” de Queen, pero también hay un original revisionismo tanguero con “Volver”, de Gardel y Lepera, en una explosión psicodélica a todo Mini Moog. Volco es quien tiene la clave de esta formula, “Hace ocho años que venimos tocando en Europa un dúo de teclados y bandoneón con Fernando Gignoli, de Tango Taxi XXI y la Orquesta Fernández Fierro. Empezamos tocando temas de nuestros grupos, en mi caso la Orquesta Metafísica, pero descubrimos que en toda Europa, en especial en Alemania, la gente quiere bailar milongas. A veces vas a tocar en un pueblo chico en Alemania y descubrís que no hay sólo una, sino dos o tres milongas. Así que empezamos a tocar nuestros temas propios cuando dábamos un concierto, y temas más tangueados cuando la gente quería bailar. Los milongueros más puristas nos bancaban hasta ahí, pero en todo Europa hay algo que llaman neotango y ahí la gente baila cualquier cosa. Así que el repertorio de este disco es lo que estuvimos tocando estos años, y cuando decidimos grabarlo pensamos que, además de teclados y bandoneón, le quedaría bien batería y percusión, y ahí hablamos con nuestro amigo Fernando Samalea, a quien habíamos visto en Francia hacía poco cuando estaba de gira con el cantante francés Benjamín Biolay.

“Es un proyecto que me hace muy feliz”, dice Samalea en Buenos Aires. “No es nada que surja de un contrato ni que tenga que ver con la industria de la música, sino de la amistad y el compañerismo. Y la idea de ser tres, con un pianista virtuoso y un genio del bandoneón como Gignoli, me hace acordar de esos grupos de los 70 como Yes o King Crimson, que hacían productos artísticos, no música para entrar en las radios. Esa es la música con la que yo me eduqué de chico”.

Samalea, además de ser un astro de la batería moderna gracias a sus trabajos junto a Charly García o Gustavo Cerati, también es bandoneonista, pero dice que en este caso no se animó a tocar el bandoneón. “Para las notas ya lo tenemos a Gignoli, yo tengo mucho para entretenerme con percusiones a gusto en temas como ‘Volver’, donde pensé que los arreglos llamaban al primitivismo y unos potentes tom toms. Y algo muy interesante de la grabación, que ellos hacían desde Francia y yo desde Buenos Aires, era el antagonismo estacional, ya que ellos estaban en el invierno europeo y yo completaba el clima sonoro desde el verano porteño”.

Volco asegura que, ni bien las condiciones sanitarias mundiales lo permitan, el trío presentará este disco empezando por Francia y la Argentina, “y yo me ocuparé de que haya un duelo de bandoneones, porque si bien Gignoli es un virtuoso, Samalea también lo toca muy bien y con un estilo propio”. Sobre el “tango de Bowie”, recordó: “hay que ver el asombro y la alegría de la gente que nos venía a preguntar cuál era ese tango tan conocido, y le decíamos que era ‘Life on Mars’ de Bowie. Todo el disco tiene de alegría. Tanto mis composiciones como las de Gignoli no son precisamente ‘easy listening’, pero estos arreglos de temas famosos en variantes distintas son lo que la gente necesita en esta época”.

A Samalea, baterista que tocó con Calamaro, Fricción, los Illya Kuryaki, Joaquín Sabina, La Portuaria y Cerati, y que cada tanto vuelve a tocar con Charly García, no le molesta que muchos lo etiqueten como “el baterista de García”. “Es más, me parece un orgullo. Yo quería tocar con Charly desde que de chico lo vi en vivo con La Máquina de Hacer Pájaros, así que ahora lo llevo como una marca maravillosa que me hace muy feliz”. El baterista lleva publicados tres libros autobiográficos, “Qué es un long play”, “Mientras otros duermen” y el más reciente “Nunca es demasiado” (2019).

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