El teatro quiere volver a vivir desde octubre

Espectáculos

Durante mucho tiempo nada será igual: las salas funcionarán a 50% de su capacidad y se le tomará la temperatura al público, que deberá usar barbijo.

Los empresarios teatrales piensan en octubre como horizonte de reapertura de las salas, lo que dependerá en última instancia de las decisiones estatales. Para eso, se presentó desde AADET el protocolo de higiene y prevención oportunamente publicado por este diario. Las salas reabrirían a 50% de su capacidad. Carlos Rottemberg dijo a este diario: “Me siento como un cocinero que tiene la comida marcada pero no pone la milanesa a freír hasta no ver al comensal. Conforme lo permita el protocolo tenemos la programación algo marcada, en Buenos Aires”. Las cuatro obras que lanzaría Rottemberg en sus salas son “Carcajada salvaje”, que viene del año pasado, con Darío Barassi y Verónica Llinás; un nuevo monólogo de Enrique Pinti; “El acompañamiento”, de Carlos Gorostiza, con actuación y dirección de Luis Brandoni (tenía fecha de estreno justo el día en que comenzó la cuarentena) y “El lado B del amor” de Gabriel Rolón.

El Paseo La Plaza espera reabrir sus salas teatrales y sus espacios gastronómicos y de circulación al aire libre. La temporada teatral futura combinará estrenos y reestrenos no sólo para público presencial (inicialmente con aforo limitado) sino también con fechas específicas en que dichas obras se transmitirán en simultáneo vía streaming, alternativa pensada para espectadores de grupos de riesgo, y desde luego aquellos que no quieran meterse en un teatro. También destinado a público del interior. Priorizando el mínimo de actores sobre el escenario (en la mayoría de los espectáculos de La Plaza será uno solo, valiéndose del monólogo o el stand up), lanzarán un nuevo show del standupero Martín Pugliese, y volverán Hernán Casciari con “Quédate conmigo, Lucas” (sus charlas de cuarentena funcionaron bien con entradas vía ticketera); Fabio Posca, y “Soltero” con Juampi González. Repondrán obras del ciclo “Verano off en el Met”, entre las que se cuenta la experiencia al aire libre “Clavemos el visto”, de Ezequiel Hara Duck, teatro de inmersión con un grupo de espectadores que se conecta vía wattsap y camina por la calle Corrientes. Al aire libre habrá que sumar distancia y barbijo.

La Plaza lanzó en abril su primera temporada de teatro online para adultos y a partir de allí continuó con otra infantil y la última con artistas desde sus casas. Logró 3.3 millones de espectadores, lo que marca un incremento de 700% respecto a sus espectadores presenciales en 2019. Sebastián Blutrach, de El Picadero, dijo a este diario: “Si nos permiten abrir iríamos con un espectáculo por día y retomar lo que teníamos, como ‘Encarnación’ con Lorena Vega, o ‘Nada del amor me produce envidia’, con María Merlino. Estaba viendo de armar algo tranquilo para ir entrando en calor y ver cómo funciona todo. Y combinar streaming también. La intención es hacer lo que se pueda para que el daño económico sea el menor posible”.

En cuanto al Teatro Nacional Cervantes, en el que Blutrach se desempeña como asesor artístico y de producción, destacó que comenzarán esta semana a ensayar las 21 obras ganadoras del concurso al que convocaron a dramaturgos y a partir de lo que conformaron equipos con actores y directores, para luego grabarlas para el streaming. El regreso a lo presencial se estima para enero con la programación de 2020 que no pudo llevarse a cabo. Algo similar hará el Teatro San Martín, que el año próximo tiene prevista la programación que no pudo hacerse por la pandemia. Esta semana se iniciarán los ensayos con directores que tenían previsto estrenar, a quienes se pidió una producción audiovisual relacionada con los contenidos que iban a presentar, y con los mismos actores. Se trata de 10 obras para el streaming que comenzarán con “Alicia en el teatro de las maravillas”, del grupo de Titiriteros.

El protocolo que se implementaría contempla que los espectadores pasen por una cabina sanitaria en la que se les tomará la temperatura y deberán colocarse alcohol en gel en las manos. Para el ingreso se deberá mostrar el código QR que acredite desde el teléfono la compra de las entradas, y habrá dos metros de distancia entre butacas.. La entrada y salida a las salas se hará de forma escalonada, como cuando se aborda un avión, a fin de evitar aglomeraciones. Y ya no se entregarán programas de mano sino que se los podrá leer en el teléfono a través de otro código QR.

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