"Miembro del jurado": los dilemas que a veces plantea la Justicia

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La muerte de un hijo y el fondo de los años 70 enmarcan la pieza. La directora ensayaba "Tu ternura molotov" cuando sobrevino la pandemia

“Algo bueno tiene el teatro por streaming porque permite ver obras que uno se perdió en su momento, pero lo que me genera es extrañar aun más la ceremonia del teatro”, dice Corina Fiorillo, quien dirigió “Miembro del jurado”, de Roberto Perinelli, con Silvina Bosco, Ernesto Claudio y Roberto Vallejos y que está online en la plataforma del Cervantes. Durante la cuarentena ensaya por zoom “Tu ternura molotov” que iba a estrenarse en abril en el Opalo, y comenzó con ensayos de “Como una perra en el descampado” de Claudia Cedó. Dialogamos con ella.

Periodista.: ¿Qué le atrajo de la obra?

Corina Fiorillo: La no respuesta frente a si es posible la justicia en algunos temas. Cuando se pierde a alguien, si hay algún acto que reintegre a ese ser humano, esa pregunta me atrajo. Además se hace desde el humor, pese a tratarse de padres atravesados por la muerte de su hijo. Me gustó la similitud trazada entre el carnaval, que entierra los demonios de los ‘70, cuando fue escrita, y esto que sucede a estos tres seres desolados, los padres y el convicto Simón. Están hundidos en un dolor que no va a calmar nunca.

P.: ¿El tema es la justicia por mano propia?

C.F.: Diría que trata sobre si existe justicia o si es una idea. Cuenta un hecho que tuvo su fallo, pero para estos padres aún no es suficiente. También habla de la justicia por mano propia, de aquellos dolores que no calman nunca y de los 70 como época. El carnaval es el Mundial 78. Habla de un matrimonio que ha hecho un pacto y ha estado años esperando este momento.

P.: Fue su debut en un teatro oficial, ¿cómo fue ese trabajo?

C.F.: El montaje estuvo listo al mes así que tuvimos otro mes para pasadas diarias. Tuvimos tanto tiempo que pudimos ahondar en las sutilezas y, cuando llegamos al estreno, era una obra plenamente transitada. Rubens Correa vino a ver un ensayo al mes y me dijo que ya estaba lista.

P.: Había trabajado en el comercial y el off, ¿qué diferencia marcaría con el oficial?

C.F.: Estaba todo el planteo escénico antes de comenzar ensayos, así se produce en el teatro oficial. Ensayábamos ya sabiendo de qué íbamos a disponer, es diferente de cuando uno ensaya en el independiente y va viendo qué va necesitando. Soy de ir a todas mis funciones y esta es una de las que más aplaudí. Se hacía un silencio cuando terminaba y seguía una ovación de pie. Tuvo temporada después en el Teatro del Pueblo, España y por el país, la vieron públicos muy diferentes y siempre el resultado fue excelente

P.: ¿A qué apuntó con la puesta?

C.F.: Busqué dar vuelta la escena al final, es como invertirla, porque es un acto de justicia por mano propia pero no porque esté bien hacerlo sino porque se lo prometió a su mujer. Eso tenía que quedar claro, porque no adhiero a la justicia por mano propia, ni tampoco el autor; con eso todo se invierte, se cierra la ventana y creo que es lo que pasó pero no lo que debiera pasar. También quise incluir el Salón Dorado y lo replicamos para que pareciera parte de nuestra escenografía. P.: ¿Ve teatro por streaming? C.F.: Me hace extrañar mucho toda la ceremonia del teatro, porque soy mucho de ir a ver. Extraño los camarines, los ensayos, las cenas, extraño a la familia teatral, y creo que es una de las cosas más duras que nos ha tocado vivir a los teatreros en mucho tiempo. Estoy sin actividad como casi todos desde marzo y es muchísimo.

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