"Nuestra obra requiere un público atento, no es el humor de living"

Espectáculos

Más cerca del espíritu de Woody Allen que el de las comedias de la calle Corrientes, podrá verse desde hoy en la versión de streaming.

“Está verde no sólo la actividad cultural sino todas; con esta parálisis han sufrido mucho”, expresa Diego Peretti. “Dicen hay que abrir los teatros para que se vaya el miedo pero el comercial convoca público mayor, y de riesgo. Es abrir para ir a pérdida, y el independiente es inviable económicamente. Si se abre para 30% del aforo no dan los costos, salvo que se duplique el valor de la entrada y eso lastima el bolsillo”, agrega Sebastián Suñé, quien junto con Peretti escribió “Por H o por B”, que luego de varias temporadas en Timbre 4, giras por el país y el exterior, se presenta en el streaming del Paseo La Plaza hoy a las 20 y los próximos viernes 20 y 27. Dialogamos con ambos sobre la obra dirigida por Suñé, y protagonizada por Peretti, Agustina Cerviño y Paula Staffolani.

Periodista: ¿De qué trata la obra?

Diego Peretti: El protagonista es un arquitecto casado hace quince años, y su mujer le propone por primera vez tener un hijo. Ese mismo día conoce en el trabajo a otra, que le despierta una gran pasión. Este hombre no quiere renunciar a ninguno de los dos mundos, ni al familiar ni al pasional. Como no puede resolver esto tiene un infarto del que sale, y decide citar a ambas a una sesión con su terapeuta. Es una comedia negra porque tratamos el tema de manera que el hombre no está culturalmente preparado para disociarse con vidas afectivas tan intensas y eso termina casi cobrándose su vida.

Sebastián Suñé: La obra trata además sobre la culpa. Muchas de nuestras actitudes están signadas por esa culpa judeocristiana, por eso la cuestión de un hombre que quiere a dos mujeres, que parece una fórmula trillada, va más allá. No lo encaramos desde la picaresca argentina del “Naranja y media” de Francella o “Amor loco” de Suar. Vamos por otro lado.

P.: Hay psicoanálisis y hay culpa. Parece una de Woody Allen.

S.S.: Es lo que le decía a Diego cuando lo dirigía ‘sos un antihéroe con un nivel de neurosis excesivo como los de Woody Allen’. Creo que hay tres de sus películas que se emparentan con este neurótico, “Annie Hall”, “Historias de Nueva York” y ‘“La mirada de los otros”. La primera con estos personajes interesantes, la segunda con la madre muerta que se le aparece desde el cielo, y la tercera donde él es un cineasta ciego que viene de fracaso tras fracaso y lo convocan para trabajar mientras miente sobre su ceguera. Son tres películas que tienen a Allen como protagonista y antihéroe. Además va en contra de esta idea patriarcal del hombre canchero tan propia de lo rioplatense.

P.: ¿Cómo fue el proceso de escritura a cuatro manos?

D.P.: El texto fue mutando porque lo trajo Sebastián y, mientras ensayábamos, también escribía varios de los monólogos. Fue un año de prueba y error.

S.S.: Teníamos un norte pero costó encontrar el final. La obra tiene el dispositivo de efecto bola de nieve, se hace más grande conforme aparecen los conflictos. Entonces ¿qué hacíamos? ¿La estrellamos contra la pared? ¿Dejamos que se derrita o que salte al precipicio? El final es abierto pero buscado, porque no quisimos erigirnos como jueces, eso es de obras de otros tiempos. Y en cuanto al personaje era interesante verlo en las antípodas del canchero que se enamoró. Él lo padece. Es reírse de la desgracia ajena que contada con timing es perfecto. La obra tiene una construcción dramatúrgica sin trama lineal ni que sucede en un living como todas las comedias de la calle Corrientes. Requiere un espectador atento; hay dos espacios y en el centro una silla de ruedas. Uno no entiende por qué habla a público Peretti hasta que comienzan a atarse cabos.

P.: ¿Qué piensan de la vuelta del teatro con público presencial?

D.P.: La vuelta se tratará de hacer de la manera más saludable posible. El antídoto para que el teatro vuelva a funcionar como antes es la vacuna. Mientras tanto estamos ensayando por zoom con Adrián Suar haciendo ‘Inmaduros’, que iba a estrenarse en abril y se estrenaría en abril, pero del año próximo.

P.: ¿Es viable la vuelta a la actividad con un aforo de apenas 30%?

S.S.: En algunas salas es imposible hacerlo porque implica apenas 30 entradas si pensamos en un teatro de 100 butacas. Si de ese total recaudado va 30% para la sala y el 70% para la cooperativa y hay que pagar luz, alquiler, técnicos, resulta inviable. Con ese aforo no se puede, o hay que cobrar una entrada desorbitante, pasar de 400 pesos a 800. Que se junte el INT, Protetatro, Mecenazgo, El Fondo Nacional de las Artes y se cree un subisdio para salas que decidan abrir. Hace 8 meses estamos a pérdida. No creo que se pueda seguir desangrando más el teatro.

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