30 de octubre 2020 - 00:00

Milán: crisis sanitaria en el Teatro Alla Scala

Son 27 los artistas contagiados, lo que debilita la protesta por los nuevos cierres.

Muti. El afamado director había polemizado con el premier Conti.

Muti. El afamado director había polemizado con el premier Conti.

La polémica que se entabló días atrás entre el célebre director de orquesta Riccardo Muti y el Primer Ministro italiano, Giuseppe Conti, acerca del nuevo cierre de los teatros, derivó ayer en un hecho de la realidad que le da la razón al político. Un representante sindical del Teatro Alla Scala de Milán, segunda casa de Muti, informó que 18 cantantes y nueve músicos dieron positivo de coronavirus. Además, todos los miembros del coro fueron puestos en cuarentena junto con la sección de vientos de la orquesta, mientras el teatro esperaba los resultados de las pruebas de otros integrantes. “Todos los ensayos han sido suspendidos”, dijo Paolo Puglisi, representante sindical de La Scala, a periodistas. La Scala reabrió en julio después de estar cerrada cuatro meses durante la primera ola de covid-19 en Italia.

Esta semana, las representaciones públicas volvieron a suspenderse debido a un decreto del gobierno emitido el domingo que cerró los teatros y los cines en todo el país, en un esfuerzo por contener un resurgimiento de las infecciones. La orden de cierre concluye el 24 de noviembre y Puglisi dijo que los músicos y cantantes esperaban que el teatro estuviera en condiciones de presentar su tradicional actuación de inicio de una nueva temporada el 7 de diciembre, un momento destacado de la vida cultural de Italia. Milán y la región circundante de Lombardía se han visto particularmente golpeadas por el virus, registrando un récord de 7.558 nuevos casos el miércoles. La siguiente zona más afectada en Italia fue Piamonte, con 2.827 casos.

En su carta abierta al ministro Conte, Muti le pedía la reconsideración del cierre de teatros y escenarios culturales: “Cerrar salas de conciertos y teatros es una decisión seria. El empobrecimiento de la mente y el espíritu es peligroso y también perjudica la salud del cuerpo. Definir, como he escuchado de algunos representantes gubernamentales, la actividad teatral y musical como “superflua” es una expresión de ignorancia, falta de cultura y falta de sensibilidad. Esta decisión no toma en consideración los sacrificios, sufrimientos y responsabilidades frente a la sociedad civil de miles de artistas y trabajadores de todos los diversos sectores, quienes ciertamente hoy se sienten ofendidos en su dignidad profesional y llenos de aprensión por el futuro de su vida”.

Conte no se quedó atrás en la respuesta: “Tiene razón, maestro: la decisión de cerrar salas de conciertos y teatros es seria. Precisamente por su gravedad, ha sido una decisión dolorosa. Nos vimos obligados a hacerlo porque el objetivo primordial debe ser ahora recuperar el control de la curva epidemiológica y evitar que su continuo aumento comprometa la eficacia de nuestro sistema de salud y, con ello, la estabilidad de todo el sistema social y económico. Es una decisión que no tomamos a la ligera porque somos conscientes de que todos los protagonistas del mundo del espectáculo llevan muchos meses sufriendo enormes dificultades. Pretendemos volver lo antes posible a disfrutar del arte en compañía, compartiendo la armonía silenciosa que se establece en presencia de un vecino, aunque sea un desconocido. Nuestra dimensión espiritual no podría sobrevivir sin esta experiencia.”

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