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18 de julio 2007 - 00:00

Tolcachir: "Jamás soñé que le daría un autógrafo a Coppola"

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Claudio Tolcachir: con «Los Coleman» logró no sólo interesar a Francis Ford Coppola, sino también que los psicoanalistas fueran al teatro.
Uno de los primeros espectáculos que Francis Ford Coppola vio en Buenos Aires fue «La omisión de la familia Coleman», cuyo argumento tiene algunos puntos en común con «Tetro», la película que el cineasta norteamericano comenzará a filmar en la Argentina en febrero de 2008. «Los Coleman», como se la llama en el medio, se exhibe en una pequeña sala de la Avenida Boedo y fue escrita y dirigida por el actor Claudio Tolcachir.

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Desde hace tres años convoca entre su público a diversas figuras del espectáculo y la farándula local y además se ha convertido en materia de estudio para muchos psicoanalistas, estudiantes de psicología y -obviamente- algún que otro psicoanalizado. Este mismo espectáculo hizo que el productor Marcelo Ramos convocara a Tolcachir para dirigir a Alejandro Urdarpilleta y Verónica Llinás en «Atendiendo al señor Sloane» de Joe Orton. «Me daba un poco de miedo dirigirlos porque son dos bestias de la escena, pero apenas empezamos a ensayar tuvimos un gran nivel de entendimiento. Son respetuosos, inteligentes y disciplinados» -señala Tolcachir- «Antes de aceptarme como director vinieron a ver los Coleman y como a ambos les encantó le dijeron al productor: 'Sí, queremos que él nos dirija'».

«Atendiendo al señor Sloane» se estrenó en 1964 en Londres, con excelente repercusión. En Broadway fracasó estrepitosamente, pero en Buenos Aires, donde debutó cuatro años más tarde, tuvo una puesta antológica, dirigida por Alberto Ure, que se mantuvo en cartel durante tres temporadas.

Su autor, un marginal, era un reconocido homosexual que había estado seis meses en la cárcel por dañar varios libros de una biblioteca pública, aunque él era más habitué de otros espacios públicos, los urinarios. Sus obras celebran el sexo promiscuo en aquellos años previos al sida. Cuando apenas empezaba a disfrutar de su notoriedad, Orton fue asesinado a martillazos por su amante, Kenneth Halliwell, un escritor fracasado que no pudo sobreponerse al inesperado éxito de su amigo.

La pieza se exhibe de jueves a domingo en el Centro Cultural Konex (Sarmiento 3125), y en ella también participan Osvaldo Bonet y el debutante Matías De Padova, que viene de trabajar con el grupo De la Guarda.

Periodista: ¿Cómo definiría a esta pieza de Orton?

Claudio Tolcachir: Es una comedia negra de personajes fracasados, patéticos y reprimidos, que hacen lo que pueden para resolver sus carencias y cada vez lo hacen peor. Eddie y Kathy son hermanos y años atrás se disputaron un mismo hombre. Ahora están tratando de resolver esta historia del pasado que se reactualiza con la aparición de Sloane. Este tiene la suficiente ambigüedad como para hacer que los demás vean en él todo lo que necesitan.

P.: ¿Le interesó conocer la vida de Orton antes de dirigir esta pieza?

C.T.: Leí su Diario, que abarca los ocho últimos meses de su vida. En el está basada la película «Susurros en tus oídos» de Stephen Frears. Son textos ingeniosos.

P.: ¿Y cómo fue su encuentro con Coppola?

C.T.:
Fue algo casi secreto, porque nos habían pedido que no le dijéramos nada a nadie, y así lo hice. Después, él apareció en otros lugares y fue a ver otras obras. Me dijeron que se entrevistó con casi todo el mundo.

P.: ¿Qué le dijo sobre «los Coleman»?

C.T.:
Me dijo que le había gustado mucho. Lógicamente, lo que más pudo apreciar fue la energía y las actuaciones, no tanto los diálogos. Aunque él dice que entendió bastante porque está estudiando español. Es una persona muy cálida. Ni siquiera pidió ingresar a la sala como Vip e hizo cola como todo el mundo.

P.: ¿Cómo reaccionó el público?

C.T.:
Los que lo reconocieron, miraban la obra y lo miraban a él. Fue un personaje más. Luego nos pidió el texto y le regalamos un librito, y nos pidió que se lo dedicáramos. Mientras lo hacíamos, no lo podíamos creer: ¡estábamos firmándole nosotros un autógrafo a Coppola!

P.: Y después se sacaron una foto con él...

C.T.:
¿Sabe que no? Como nos habían insistido tanto en que no dijéramos nada de su presencia, ni se nos ocurrió fotografiarlo. Igualmente a mí me da mucha vergüenza invitar a un famoso y que haya cámaras. Yo sé que la gente entiende que con eso colabora con la obra. Pero si yo los invito no es para publicitarme sino porque quiero que vengan a ver este trabajo.

P.: Y encima logró que los psicoanalistas vayan alguna vez al teatro.

C.T.: Evidentemente, se empezó a comentar la obra entre ellos. Hubo uno que nos comentó que en su consultorio tiene un póster de la obra en donde aparecen todos los actores. Cada vez que atiende a un paciente mira el afiche y se pregunta cuál de esos personajes será el que le está hablando. A mí todo esto me sorprende mucho, sobre todo cuando me dicen: «esto lo tomaste de Freud, esto otro de Jean Piaget». Yo nunca estudié psicología y ni siquiera me psicoanalicé.

Entrevista de Patricia Espinosa

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