(30/01/02) «Doméstico» Int.: J. Aruzzi. Dramaturgia y dir.: G. Cacace. Mús. orig.: F. Sayago. Esc. y vest.: V. Segal (Teatro «Callejón».)
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P ocas imágenes resultan tan evocadoras como la de una mujer planchando un guardapolvo en una tarde de domingo. El clima de melancolía que rodea a ese cuadro -ya no importa si forma parte del presente o de algún recuerdo de infancia- invita a conectarse con una fuerte sensación de pérdida o, quizás, de leve temor por la cercanía de un lunes que amenaza con empañar las últimas horas del fin de semana.
En «Doméstico», la mujer que plancha es una solterona tímida que vive aislada con su perro y dedica todas sus energías a su oficio de veterinaria. El personaje resulta patético, obviamente, y evoca a todo un estereotipo de mujer, pero la vibrante actuación de Jorgelina Aruzzi, en la que vuelven a brillar sus ya conocidas dotes de humorista (la actriz participó en los ciclos televisivos «Chabonas» y «Peor es nada»), le suma nuevas facetas que invitan a hacer un recorrido por los atormentados recuerdos de la protagonista.
Los detalles de su vida cotidiana y las anécdotas que va narrando en forma desordenada alternan con fragmentos de un discurso informativo sobre razas caninas. Pero, sin duda, los momentos más desopilantes del espectáculo son aquellos en los que esta pobre mujer -inhibida por un cruel mandato materno-se dirige a su perro, al que trata como a un niño mimoso.
Si bien el material no llega a redondear una historia -algo que por momentos se extraña dadas las notables condiciones expresivas de Aruzzzi y la sugestiva atmósfera creada por el director Guillermo Cacace- de todas maneras resulta muy atrayente, ya que permite al público imaginar las peripecias de la protagonista y atender a las pequeñas tragedias de su vida con una sonrisa en los labios o estallando en una franca carcajada.
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