Los personajes son muy sencillos y lineales y todo está narrado de manera pudorosa, sin estridencias ni rispideces. Y a pesar de la crudeza de las descripciones de
Y a pesar de que «el afuera», parece estar lleno de signos ominosos, el relato de la protagonista exorciza los fantasmas y transforma a los enemigos en figuras de cuento.
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