22 de mayo 2007 - 00:00

Un Gil más intimista, pero siempre eficaz

Acompañándosesolamente consu guitarra, elactual ministrode Cultura deBrasil cautivóal público conclásicosbrasileños,temas de BobMarley y hastauna personalversión de«Cambalache».
Acompañándose solamente con su guitarra, el actual ministro de Cultura de Brasil cautivó al público con clásicos brasileños, temas de Bob Marley y hasta una personal versión de «Cambalache».
Aunque sin la misma reciprocidad del otro lado de la frontera, los músicos brasileños suelen tener muy buena acogida en nuestro país. Desde hace años -y muy especialmente a partir de la camada de grandes artistas como Gilberto Gil, María Bethania, Gal Costa, Chico Buarque, Milton Nascimento o Joao Gilberto; y años después con Os Paralamas o Daniela Mercury-, el público argentino se ha entusiasmado con casi todo lo llegado desde Brasil. Pero, pese a lo dicho, no es habitual lo que pasó el último fin de semana en Buenos Aires.

La bahiana Gal Costa, convocaba a mucha gente en el teatro Gran Rex. Los mismos sábado y domingo, Gilberto Gil hacía lo propio en el ND/Ateneo. Pero, simultáneamente, en El Dorrego -y como parte del «6º Buenos Aires Jazz y otras músicas» (ver comentario en esta página)-, actuaban -también muy festejados por el público- los tríos Curupira y Juárez-Moreira, después de una jornada en la que hubo mesas redondas donde también hubo músicos, pensadores y gestores de ese país.

En cuanto a Gil, actual ministro de Cultura de su país, volvió a subir al escenario; ese lugar en el que se convirtió en un referente para el arte del continente hace ya unos cuantos años. Y este formato de voz y guitarra elegido para este tiempo -así grabó, también, su último disco «Gil luminoso»- seguramente no está ajena la actividad de política cultural que le ocupa la mayor parte del tiempo.

Prácticamente no ha compuesto en estos años más que la canción «Outros viram», en «parcería» con Jorge Mautner, que incluyó en estos recitales; y ensayar u organizar viajes solo es mucho más práctico que hacerlo con otros músicos.

Pero, seguramente también, Gil esté pasando por un momento más introspectivo en lo artístico. Eso lo está llevando a buscar un sonido más intimista y a volver a recorrer antiguas composiciones propias, en el disco y en el vivo. O a releer clásicos brasileños, como «Marina morena» o «A voz do morro», composiciones de Bob Marley, quien siempre estuvo en sus repertorios («Three little birds», «No woman no cry»), un tema emblemático de Los Beatles: «When I'm sixty four» (que es justamente su edad), y hasta a sumar una versión muy personal del tango «Cambalache».

Quizá, la voz de Gil no está en su mejor forma -como sí ocurrió en el disco-, pero son tan fuertes su compromiso artístico, su potencia, su autenticidad y su talento que, así, apenas con su voz y su guitarra, Gil adquiere una dimensión superlativa que su papel de funcionario no le ha hecho perder en lo más mínimo.

R.S.

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