Los más chicos se divertirán con «Un papá con pocas pulgas», cuyos mejores momentos
son con el perro lanudo (lástima que después aparezca en su lugar Tim Allen).
«Un papá con pocas pulgas» («The Shaggy Dog», EE.UU., 2006, dobl. al esp.). Dir.: B. Robbins. Guión: C. & M. Wibberley, G. Rodkey, J. Amiel, M. Begler; Int.: T.Allen, R. Downey jr., K. Davis, Z. Grey, D. Glover.
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Hay que soportar al pelmazo de Tim Allen ( « Santa Cláusula» no era suficiente), pero los chicos (sólo ellos) pueden pasar el rato con esta historia de un fiscal muy ocupado en su trabajo que, por un extraño contagio, empieza a alternar sus papeles: parte del tiempo es un padre de familia, y otra parte es el perro de la familia.Y en ambas funciones, es también quien va a terminar con un científico loco y liberar a otros cuantos perros víctimas de extraños experimentos.
Es lógico que al lector esta historia le suene vagamente conocida. Se trata de un remake de dos viejas comedias del sello Disney: «El perro humano», con Fred MacMurray soportando al hijo, y «El perro fiscal», con Dean Jones investigando un caso en cuerpo propio. Ninguna de las dos fue gran cosa, y ésta tampoco, pero, ya se dijo, los chicos pueden pasar el rato, mientras los mayores empiezan a recordar las anteriores con gratitud.
En la primera también estaban los infaltables chicos de la Disney Tommy Kirk (que era el que se transformaba por un sortilegio) y Kevin Corcoran, ambos como hijos de Mac-Murray, quien protagonizó además la primera de «El profesor Boligoma». Su esposa era Jean Hagen, y además estaba Annette Funicello (y el malo tenía nombre ruso, Mijail Andrassy). En la segunda, la mujer era Suzanne Pleshette, y uno ya no se fijaba en otra cosa.
Por supuesto, este remake tiene muchos más efectos especiales, efectos sonoros, dobles de cuerpo, despliegue, muchas canciones alusivas, tipo «Big Dog», «El mejor amigo del hombre», «¿Quién dejó al perro afuera?», y mensajes más explícitos. También cambia el nombre del personaje: ya no se llama Wilby Daniels como en las anteriores, sino Dave Douglas, quién sabe por qué. Y la mujer no es tan linda como las anteriores. Pero, eso sí, a la hora de transformarse, el perro sigue siendo un pastor inglés bien lanudo. Como quien dice, es la marca de fábrica.
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