Una entidad sevillana compra en casi u$s 17 millones una polémica obra de Velázquez

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El cuadro "Santa Rufina", atribuido al pintor español Diego de Velázquez, fue adquirido hoy por una fundación privada sevillana por 12,47 millones de euros en una subasta de la casa Sotheby's en Londres.

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Marset, fue el encargado de pujar por el cuadro en representación de la Fundación Focus Abengoa, confirmó su directora general, Anabel Morillo.

Tanto Marset como otros integrantes de la delegación sevillana rompieron a aplaudir cuando la obra, que representa a una de las patronas de la capital andaluza, fue adjudicada.

Con esta cifra de venta "Santa Rufina" vuelve a batir el récord logrado por una obra de Velázquez en subasta, que estaba establecido en 8,9 millones de dólares cuando este mismo cuadro se vendió en Nueva York al mejor postor en 1999.

Se trata además, según informó Sotheby's, del precio récord jamás logrado para un cuadro de pintura antigua de la escuela española.

Para evitar que el cuadro quedara fuera de España y de Sevilla, el Ayuntamiento de la capital andaluza abrió una cuenta bancaria para recaudar fondos para pujar por esta obra.

En esta ocasión, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, desestimó la posibilidad de pujar por la obra porque, como explicó, su departamento no puede "improvisar 9 millones de euros de un día para otro".

"Santa Rufina", que la mayoría de expertos coinciden en atribuir al pintor español, fue pintado en los primeros años de la década de los treinta del siglo XVII, tiempo muy próximo al viaje que Velázquez hizo a Italia.

En él se puede ver la imagen de una joven Rufina, hermana de la también patrona de Sevilla Santa Justa, con un plato y una taza en su mano izquierda y una palma en su mano derecha.

Según varios expertos, la Santa del cuadro, que en los últimos años ha sido sometido a trabajos de restauración, podría reflejar la cara de una de las hijas de Velázquez, Francisca o Ignacia, que en el momento en el que se pintó el cuadro tenían 12 y 14 años respectivamente.

Pero éste no es el único cuadro de Velázquez en alcanzar notoriedad al ser subastado: ya el "Retrato de Juan de Pareja" supuso el récord de la época de dinero pagado por una pintura, al venderse por 2,31 millones de libras (3,41 millones de euros y 4,65 millones de dólares) en Londres en 1970.

  • Una obra con mucha polémica

    La obra del maestro español vendida hoy generó durante varios años discusiones sobre su autenticidad, algo característico del mercado de pinturas antiguas.

    La obra, que se cree ha sido pintada cerca de 1632. se titula «Santa Rufina» y representa a una adolescente con los atributos de la santa, que junto a su hermana, son las patronas de Sevilla. En 1867 apareció en París, donde la adquiere un noble inglés, que siempre la consideró obra del otro gran pintor sevillano, Bartolomé Esteban Murillo. Como tal se vende en Londres en 1925; en 1948, ya atribuida a Velázquez, es traída a la Argentina por la marchande Paula de Koenisberg y expuesta en su local frente a la Plaza San Martín.

    En 1999 vuelve a aparecer a la venta en una subasta de Christie's de Nueva York. Tenía una base de 1.800.000 dólares, y el gobierno español estipuló en 4 millones su oferta máxima debido al gran interés que tenía en adquirirla. Pero la ilusión duró menos de un minuto, ya que en ese lapso se vendió en 9 millones de dólares a un comprador inglés. Luego de la restauración que el cuadro necesitaba, fue expuesto en Roma y hoy se ofreció a la venta con una base de 12 millones de dólares.

    Los expertos están enfrentados. Tanto los de Christie's como los de Sotheby's dicen que es de Velázquez; lo mismo dicen Alfonso Pérez Sánchez y José María Arnaiz, importantes conocedores de la pintura barroca. En opinión contraria están Jonathan Brown (el experto número uno en este artista), Fernando Marías (hijo del escritor), y los pintores amantes de Velázquez como Antonio López García y Juan Lascano, quienes sostienen que la obra es una copia de un Velázquez perdido realizada posiblemente por su yerno Juan Baustista del Mazo.

    Argumentos sobran de los dos lados. Para quienes la consideran auténtica, es la obra que aparece en el inventario de cerca de 1.200 que tenía el Marqués de Carpio, el primer ministro del Rey, aunque las medidas son un poco diferentes. También, que luego de la restauración se ven algunas pinceladas en el margen superior derecho que recuerdan que el genial Velázquez limpiaba sus pinceles sobre la misma tela. Además, apareció un « pentimento» (arrepentimiento) en el costado del brazo derecho de la niña, algo característico del artista, y hasta arriesgan, con algo de temeridad, que la modelo puede ser una de sus dos hijas, Ignacia o Francisca. Los que sostienen que no es, critican la calidad de la cara, del vestido, del brazo, en fin, dicen que no tiene la fuerza de Velázquez.

    Pocas son las obras realizadas por el autor que se discute si lo son: de las entre 91 y 125 consideradas auténticas, el 80 por ciento son retratos, 10 por ciento temas religiosos y el resto son tres paisajes y algunos bodegones.

    Considerado por muchos como el más grande de la historia del arte universal (Eduard Manet lo consideraba «el pintor de los pintores»), a los diez años entra al taller de Francisco Pacheco, quien luego sería su suegro; a los 17 ya tenía el título de pintor y podía enseñar y recibir encargos. Con tan sólo 24 años retrata al Rey Felipe IV y obtiene el título de pintor real. Realizó dos viajes a Italia a instancias de Pedro Pablo Rubens, donde adquiere obras para la casa real y pinta algunas maravillas en Roma, como el retrato del Papa Inocencio X (el cuadro favorito de Francis Bacon) y «La Venus del Espejo», quizás el más bello desnudo realizado jamás.

    Desde 1653 es nombrado Aposentador de la Casa Real y se ocupa de todo lo referido a la manutención de los palacios del Rey. Su mayor interés fue siempre mejorar su condición social y la de su familia, algo que sin antepasados nobles era muy difícil, pero el Rey lo nombra Caballero de Santiago.

    Lo primero que hace el gran pintor es modificar su obra magna «Las Meninas», agregando en su pecho la cruz de Santiago (como manera de hacerlo saber por todos).

    Sólo seis obras de Velázquez están en manos privadas, entre ellas esta «Santa Rufina»; el resto está en su mayoría en el Museo del Prado. En 1970 el Metropolitan Museum pagó el mayor precio jamás pagado por una pintura por esa época: 5,5 millones de dólares por su «Juan de Pareja», obra de indiscutida autoría. Hace tres años. el Prado compró en 30 millones «El barbero del Papa», y el año pasado se vendieron privadamente otras dos: «Cabeza de apóstol», comprada por el Prado en 2 millones de dólares y dada en préstamo al Museo de Sevilla, y «Lágrimas de San Pedro», comprada en 11 millones por el coleccionista Villar Mir.

    La polémica sigue. En Sevilla hay colecta pública para adquirir «Santa Rufina»; la ministra de Cultura dice que no pujará por ella por falta de presupuesto, y la acusan de favorecer sólo a Madrid y Málaga. Los grandes bancos de España se anotarían una gran promoción comprándola.
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