Mar del Plata - Tras un desarrollo casi impecable (todas las peliculas en su lugar, buena organizacion, etc.), el festival marplatense de cine termino mostrando un poco la hilacha. El acto de clausura fue bastante deslucido, la fiesta de despedida un caos y encima cantó Leticia Bredice. Pero los organizadores se estrechan las manos: todo lo demás estuvo bien, la fiesta era cosa del municipio, y ademas el premio mayor se quedó en casa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sobre esto, las opiniones estan divididas. Hay quienes reconocen a «Buena Vida Delivery» como la mejor película de la competencia, y hay una mayoría que teme por el futuro de su autor. ¿Cómo puede seguir la carrera de un muchacho que empieza ganando el primer premio de un festival clase A? De entrada nomás, la marca le quedó muy alta.
Pero es difícil que Leonardo Di Cesare piense ahora en esto. Por el momento, su preocupación debe ser el estreno inmediato, para golpear sobre caliente. El detalle es que todavía no tiene distribuidor. Quizás ahora lo consiga, que para eso son los premios. Si no, tendrá que volver a los caracoles: cuando el corralito lo agarró en pleno rodaje, estuvo a punto de largar todo y dedicarse a la crianza y exportación de caracoles, un trabajo que le habría recomendado su padre. «Buena vida...» ganó los Astor de mejor guión y mejor película. La otra gran ganadora fue la húngara «Dealer», de Benedek Fliegau, denso drama de casi tres horas hipnóticas sobre la conciencia de un narcotraficante, que recibió los premios paralelos de Cronistas, Kodak y Fipresci, y dos galardones oficiales: mejor director, nada menos, y mención especial compartida con la inglesa «Tocando el vacío», de Kevin Mac Donald, sobre la impresionante fuerza de voluntad de un andinista quebrado y abandonado al borde de una grieta.
Se esperaba que la organizacion catolica Signis señalara «Dealer» o «Tocando el vacío», pero se inclinó por «Luz fría», de Hilmar Oddson, un buen melodrama con toques fantásticos y grato mensaje.
El premio Cinecolor del público fue para la española «El lápiz del carpintero», de Anton Reixa, basada en un libro de Manuel Rivas, el mismo de «La lengua de las mariposas». «El lapiz...» también se llevó el premio al mejor actor Luis Tosar, el carcelero testigo del amor de una pareja. Premio compartido con el comediante Alejandro Urdapilleta, de «Adiós, querida luna», comedia argentina de ciencia ficción más festejada por el público joven que por la crítica.
Se esperaba el de mejor actriz para la veterana Fernanda Montenegro pero lo ganó, por unanimidad, Nicoletta Braschi, la principessa de Roberto Benigni, encarnando una mujer a la que todos le hacen el vacío para que renuncie, en el drama «Me gusta trabajar», de Cristina Comencini, que se llevó también el premio especial del jurado. Al menos el film que protagoniza Montenegro, la brasileña «El otro lado de la calle», se llevó el de mejor película iberoamericana.
Con las manos vacías se fueron seis películas. Lástima por la croata «El jinete», de Branko Ivanda, dramática historia romántica sobre una musulmana que se enamora de quien no debe, justo en tiempos de intolerancia religiosa (la ambientación es en el Siglo XVII, pero los ecos son actuales). A señalar, también, el justo premio Sica a la mejor película de la sección América Latina Siglo XXI: la deliciosa comedia de Guillermo Casanova «El viaje hacia el mar», con diálogos y actuación de don Julio Cesar Castro, «Don Veridico», el recordado libretista de Luis Landriscina.
También la sección La Mujer y el Cine tuvo su propia competencia. Mejor directora resultó la pakistaní Sabiha Sumar, que en «Aguas silenciosas» se animó a conducir con el debido despliegue una película de época sobre los choques entre fundamentalistas musulmanes e hinduistas durante 1948, y lo hizo más que bien.
Dejá tu comentario