«Te recuerdo Italia», de L. Pirandello y D. Alighieri. Dir.: C. Vaccaro. Int.: D. Di Nápoli y D. Beniluz. (Teatro Nacio-Cervantes). nal
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En «El hombre de la flor en la boca», Luigi Pirandello aborda el tema de la muerte. Un hombre sentado en el bar de una estación de ferrocarril, encuentra en otro parroquiano un eventual interlocutor sobre el que volcar su desesperación y su pena. El amor a la vida y la soledad a la que lo empuja el saber que tiene pocos meses de vida, lo hacen huir de su casa, para aferrarse a cualquier sensación por mínima que sea para postergar la partida y retener en su corazón toda la variedad y el goce de la vida.
La pieza es dura y bella. Con palabras sencillas el protagonista revela su historia al sorprendido hombre que ha perdido el tren y le deja una enseñanza: cualquier hecho de la vida por mínimo que sea, debe ser vivido hasta sus últimas consecuencias, porque con él se construye una parte de la memoria. Y cuando puede ser recordado, como lo dice Pirandello, aún los momentos en los que imperan el fastigio y hasta el aburrimiento, «con el correr del tiempo, quién sabe qué sabor adquirirán».
La obra privilegia la importancia del texto, un texto que lleva implícito el accionar del alma. Apenas en el momento en que aparece la mujer, el hombre se levanta para mostrarle al parroquiano de qué manera ella lo sigue como una sombra revelando una historia de amor y sufrimiento.
•Clásicos
En «Te recuerdo Italia», la voz de Dante Alighieri resuena acompañando a Pirandello. Dos de los «Cantos del infierno» completan el espectáculo dirigido por Clara Vaccaro. David Di Nápoli compone al protagonista de la obra de Pirandello, jerarquizando en su interpretación la frustración y la ira frente a la muerte, por sobre la melancolía subrayada por la música, lo que le impide caer en la tentación del melodrama e imprime fuerza a las palabras del Dante, que a veces, lastradas por la traducción, no expresan acertadamente la ferocidad del texto. Daniel Beniluz lo secunda con corrección.
Lo cierto es que aún existe un público enamorado de la palabra. A él está destinado este espectáculo.
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