Urlezaga teme que el ballet desaparezca del Teatro Colón

Espectáculos

Platense de origen, Iñaki Urlezaga, que revista como primer bailarín en el Royal Ballet de Londres, tendrá su propio Luna Park. Este ocurrirá los días 23 y 24 de noviembre con el espectáculo titulado « Iñaki baila», sobre cuyos contenidos dialogó con este diario en una extensa conversación donde no ahorró críticas hacia la política actual del Teatro Colón con respecto al ballet.

«El programa de mi espectáculo»
, dice « se conformó de tal manera que los espectadores me podrán ver en tres estilos de danza; la clásica, con una suita de 'Don Quijote' de Minkus-Petipa; la danza teatro, con 'Apolo y sus tías', de Oscar Araiz, y la contemporánea con el 'Bolero' de Ravel y coreografía de Miguel Angel Elías, algo que para un bailarín es un verdadero desafío».

Urlezaga
bailará acompañado por el Ballet Concierto, su propia compañía, que dirigen en forma conjunta Lilián Gióvine (su tía y primera maestra) y Esmeralda Agoglia, una ex primera bailarina del Teatro Colón. También estará presente en el espectáculo la primera bailarina brasileña Roberta Marquez, ganadora del concurso internacional de Ballet Moscú 2001, premio que también recibieron Julio Bocca y el mismo Urlezaga en la categoría «juniors» años atrás.

Periodista: Este no es el primer Luna que hace...


Iñaki Urlezaga:
Es el tercero, siempre acompañado por artistas jóvenes y otros que no lo son tanto, para lo que he generado trabajo, ya que en él se inscribe una obra nueva como el «Bolero» de Elías, que se viene ensayando desde septiembre. Todo este trabajo es bueno para los bailarines que no tienen demasiadas oportunidades, y eso me hace feliz.

P.: ¿Qué representa para usted llevar su arte a un ámbito masivo como el Luna Park?


I.U.:
La gente tiene con el Luna Park una especie de mística. Ahí hay más espacio para el público que en el Colón. Pero para mí no hay diferencias con respecto a la masividad. Lo que tiene que resultar positivo, creo yo, es el que siendo un espacio popular, los precios de las localidades también lo sean. No es lo mismo pagar 40 pesos una platea en el Luna que una de 110 en el Colón. Pero lo negativo que veo es que a veces se hacen espectáculos poco criteriosos que confunden a la gente. De pronto alguna experiencia poco interesante y que la ven en el Luna Park, por ejemplo, hace que la gente que va por primera vez a ver ballet crea que lo que vio es danza de primer nivel, y no lo es de ninguna manera.

P.: ¿Se confunde al espectador a veces, entonces?


I.U.:
Hay que fijarse muy bien qué es lo que se muestra en un teatro. A veces una persona ve un sólo espectáculo de ballet y ya cree que con eso saca carnet de culto. La publicidad y la exposición, la masividad, me parecen bien, yo no estoy en contra de eso, pero todo debe estar muy bien planificado, enfocado por el lado de la calidad que se ofrece. Si no, se torna algo peligroso. Puede formar falsas opiniones en la gente y críticas de la gente que no tiene ni idea de lo que está opinando, aunque crean que saben mucho. La megaexposición de un artista hace que se lo vea en la televisión, en el Luna Park, en las revistas, entonces se empieza a creer que lo que él hace es maravilloso y en realidad no es así.

P.: ¿Cree usted que las políticas del Colón y del Argentino de La Plata con respecto al ballet están bien encaminadas?


I.U.:
No. Respeto un poco más el tema de La Plata, ya que si no hay dinero para el ballet o la ópera, que el teatro esté cerrado hasta que cambie la situación. Yo también salí perjudicado: me cancelaron las actuaciones que tenía previstas para septiembre. Pero no en el Colón: al ballet se le ha sacado su abono, luego las funciones extraordinarias. Ahora bailan cada seis meses. Van a terminar por hacerlo desaparecer. No sé realmente qué es lo que pasa en el Colón, hay un descuido evidente y no es por la compañía, que es muy valiosa por cierto.

P.: ¿Cuáles son las mayores diferencias, en cuanto a política, con la que se sigue en el Royal Ballet?


I.U.:
Hay que entenderlas por el lado de la programación. En Londres bailamos toda la temporada y hacemos giras. Acá, como ya he dicho, sólo se baila cada seis meses. También existen diferencias con respecto al sistema de trabajo, a las exigencias, y naturalmente a los resultados. Nosotros en Londres trabajamos mucho, pero hay que considerar que la compañía tiene 12 o 13 títulos anuales y ahí entonces la diferencia con respecto al Colón se hace abismal.

P.: ¿Cuántas funciones anuales hace el Royal Ballet?


I.U.:
En Londres hacemos 120 funciones por año. En el Colón no se llega a las 25, Estuvieron 6 meses para «Giselle», el reglamento en vigencia evidentemente no funciona. El bailarín va a ser siempre un estudiante ya que no se le da la oportunidad de madurar y evolucionar sobre un escenario. Tampoco se han hecho concursos para cubrir los puestos de primer bailarín. El teatro, de esa forma, no tiene una cara visible. ¿Quién es hoy el primer bailarín del Colón?

P.: ¿Sus objetivos vienen cumpliéndose?

I.U.: En realidad, nunca me propuse nada en especial. Las cosas se fueron dando naturalmente. Lo que siempre ambicioné fue bailar en el Teatro Colón y de hecho lo he conseguido, vengo de hacer dos funciones de «Giselle» allí. Cuando yo estudiaba en el Instituto Superior de Arte del Colón, durante los tres primeros años de mi carrera, fue entonces que comenzó a hablarse de la danza popularmente, gracias a Julio Bocca y otros bailarines que fueron ampliando el campo del ballet hacia el gusto popular. Yo ingresé en el Instituto en 1983 y a partir de 1986, con el premio internacional de Bocca, la danza argentina se volvió un arte masivo. En ese momento yo era casi un chico que no sabía dónde quedaba Estados Unidos en el mapa, pero sabía que lo que quería era bailar en el escenario del Colón.

P.: ¿Tampoco entraba una carrera internacional entre sus previsiones?


I.U.:
Resultó un poco así también. Yo soy, antes que nada, un amante del teatro, a todo nivel, no sólo la danza. Pero de ahí a soñar con una carrera internacional o grandes éxitos nacionales no... Jamás se me ocurrió.

P.: ¿Qué figura entre las cosas que aún no hizo pero que tiene en proyecto?


I.U.:
Quiero hacer algunas cosas como por ejemplo el «Mayerling» en el Covent Garden de Londres, un ballet grande, actoral, que me gustaría mucho interpretar.

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