15 de mayo 2001 - 00:00
Valiosas estampas de la vieja Buenos Aires
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Se afincó en Buenos Aires en noviembre de 1828. Ya no estaba Rivadavia en la presidencia, y el gobernador de la provincia era derrocado y fusilado poco después. En el verano de 1829, Charles-Henri obtuvo la rescisión de su contrato y, desde entonces se dedicó al arte. En 1830 instaló su taller como retratista. Sus lápices y sus pinceles trabajaban sin cesar: las grandes damas de Buenos Aires, los jefes militares y los clérigos, los escritores y los jóvenes dandys, desfilaban ante Pellegrini sin cesar, y él también desfilaba, sin cesar, por los salones donde se hacía música, se leía poesía y se bailaba.
Hacia 1837, Pellegrini se trasladó a una estancia de Cañuelas. Pero, caído Rosas, volvió en 1853 a Buenos Aires, donde se desempeñó como funcionario público en los dominios de la ingeniería y la arquitectura. Decenas de proyectos salieron de su mano. A él se debe el primer Teatro Colón, de Rivadavia y Reconquista (hoy, el Banco de la Nación Argentina), inaugurado en 1857.
Su álbum «Recuerdos del Río de la Plata» llevó al estrellato su fama de litógrafo en 1841, en tanto la «Revista del Plata» (23 números en 1853-55 y 1860-61), que fundó y dirigió, lo mostró como un erudito animador de la cultura. Uno de sus cinco hijos, Carlos, fue uno de los políticos y economistas más importantes de la Argentina, cuyo destino presidió en los duros tiempos de 1890-1892.
La obra de Morel (1813-1894), fundador y protagonista de la pintura del segundo tercio del siglo XIX, en el Río de la Plata, ha perdurado por sus escenas urbanas, campestres y sus episodios militares. Morel es el primer artista argentino en tratar estos temas, en los cuales -especialmente las estampas bélicasasoma su espíritu romántico. Aunque también se ha destacado en la pintura del paisaje natural, como en La calle Larga de Barracas (actual avenida Montes de Oca).
En 1831, egresó de la Escuela de Dibujo de la Universidad de Buenos Aires, donde estudió entre 1827 y 1830, bajo la dirección del artista suizo Joseph Guth y posteriormente, del italiano Paolo Caccianiga. Sus dibujos se difundieron gracias a la litografía, técnica empleada especialmente para estampas costumbristas.
Entre 1842 y 1844, Morel residió en Rio de Janeiro, donde tomó contacto con los artistas franceses que formaron la Academia Imperial de Bellas Artes. Pero sus formas, conjugadas en una composición dinámica, la soltura de su pincelada y el acento puesto en el color, marcan su vínculo con el romanticismo. De Morel se exhibirán obras de sus series «Trajes y costumbres de la provincia de Buenos Aires» (1839) y «Usos y costumbres del Río de la Plata» (1844).




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