«Puerta 12» es un inteligente documental de investigación sobre el fatídico 23 de junio de 1968, cuando una salida de la cancha de River inexplicablemente cerrada provocó la muerte de 71 hinchas de Boca.
«Puerta 12» (Argentina, 2008, habl. en español). Guión y dir.: P. Tesoriere. Documental.
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Como habrá notado cualquier observador de la lengua popular, algunos economistas, en vez de hablar de «cuello de botella», dicen «efecto Puerta 12». La expresión, que sólo entre nosotros tiene una clara fuerza dramática, alude a una salida cerrada de la cancha de River, donde, el fatídico 23 de junio de 1968, murieron aplastados 71 hinchas de Boca, entre ellos varios menores de 13 a 16 años.
¿Qué fue exactamente lo que pasó? ¿Cómo, y por qué? ¿Y quién tuvo la culpa, o quiénes? ¿Y alguno, aunque sea uno, pagó por esa culpa? Se dice que el club pagó extrajudicialmente a los damnificados. Punto. Ahora, cuarenta años más tarde (cuarenta años, nadie lo había hecho antes), un joven boquense, Pablo Tesoriere, presenta este valioso documental de investigación. Frente a su cámara hablan sobrevivientes, jugadores, y cronistas de aquella jornada, el inspector general de la PFA que levantó el sumario inicial, el entonces abogado de River Plate, comentaristas actuales, que estudian la violencia en el fútbol, y parientes de las víctimas. Si la puerta estaba semiabierta o cerrada, si la policía estaba o no empujando, si hubo encubrimiento posterior, si luego se tomaron las medidas adecuadas para que no pase otra desgracia, o no ha vuelto a pasar, sólo porque Dios es grande, cada uno dice lo suyo. Sólo falta la palabra de los inspectores municipales a cargo de la puerta, pero nunca pudo saberse quiénes eran.
Bien armado, el registro va alternando testimonios, opiniones, trabajos de artistas plásticos, bailarines que ilustran la sensación de asfixia, recortes periodísticos, hinchadas actuales, y, lo más tocante, una serie de noticieros de aquella misma noche y días subsiguientes. Entre los testigos, Antonio Carrizo, Daniel Onega, Antonio Rattin, Angel Rojas, Norberto Madurga, Silvio Marzolini, Rubén Suñé, René Houseman, Pérez Celis, y, el más valioso, el oficial retirado Carlos López. Entre quienes opinan de fútbol y violencia, Eduardo Galeano y Roberto Fontanarrosa (a quien está dedicado el film). Entre los noticieros de la época, algo provoca una inesperada reflexión: es que al lugar donde se concentran los cadáveres para ser reconocidos por sus familiares, llega esa misma noche el entonces presidente, general Juan Carlos Onganía. Lo mismo hacen el intendente, general Iricíbar, y el ministro del Interior, general J.L de Imaz, y se decretan tres días de duelo nacional. Los muertos no eran 189, y ese gobierno nunca hizo gala de defender los Derechos Humanos. En fin.
El desenlace nos depara las imágenes de archivo más tocantes. La canción que las acompaña también parece venir de aquella época, pero nos duele en tiempo presente.
Pequeño dato adjunto, para distendernos un poco: el autor del documental, Pablo Tesoriere, es sobrino nieto del memorable arquero Américo Tesoriere, gloria de dos repúblicas, entre cuyos numerosos records figura el haber mantenido su valla invicta durante cuatro años seguidos, de 1921 a 1924. Pero ésa es otra historia, más linda, por supuesto.
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