25 de septiembre 2002 - 00:00

Varones fantaseando

Héctor Aguilar Camín, «Mandatos del corazón» (Bs. As., Sudamericana, 2002, 94 págs.)

Héctor Aguilar Camín
nació en México hace 56 años. Además de ser un reconocido historiador, ensayista político y periodista (casado con la escritora Angeles Mastreta para más datos) es autor de varias novelas, que le han permitido frecuentar con absoluta libertad creadora temas como el amor, el sexo y el poder.

«Mandatos del corazón» es una deliciosa nouvelle sobre las fantasías eróticas masculinas, expresadas a través de un chispeante diálogo entre un vigoroso sesentón -fracasado en los negocios, pero con varios romances en su haber-y dos jóvenes galanes (uno de ellos, su hijo) dispuestos a hacerlo hablar «de faldas». El autor de «Las mujeres de Adriano» y «El resplandor de la madera» recrea hábilmente el discurso de estos personajes que hablan de sexo sin ningún tapujo, pero a través de un lenguaje pleno de gracia y musicalidad.

El relato de «Don Berna» es un decálogo de obsesiones masculinas, donde se confunden los sueños amorosos con los arrebatos sexuales. Es por eso que en algunos momentos despierta risas y en otros, ternura.

A lo largo de la charla asoma una mujer misteriosa, es el secreto que «Don Berna» nunca se atrevió a revelar, y que ahora emerge a través de una poderosa fuerza centrípeta, que perturba a sus dos jóvenes interlocutores. Hasta ese momento sólo habían prestado atención a detalles referidos a dotes viriles y récords amatorios sin considerar el costado sentimental del relato. Son varones fantaseando como niños, preocupados en analizar las imprevistas dificultades que pueden arruinar una buena erección y, en consecuencia, el vínculo amoroso. Pero, finalmente, más allá de sus bromas y de alguna que otra fanfarronada, ambos jóvenes aprenden la lección y se descubren gustosamente entregados a los mandatos del corazón.

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