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Cada uno de los participantes contará con una sola lata de película, que en tiempo real equivale a 12 minutos, para contar una historia de un mínimo de cuatro minutos y un máximo de cinco minutos, de la manera que desee. «Puede hacer cada uno lo que quiera y en el género que quiera, desde el documental a la animación», afirmó Sarquís.
El compromiso es que de aquí a un mes se presenten los guiones y que para septiembre esté concluida la película. Los directores no cobrarán nada por su trabajo y todo se hará con un costo muy reducido. Tan sólo se va a disponer de una cantidad para los gastos de transporte y los viáticos de los participantes en el proyecto, que aportará el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la Secretaría de Cultura del Gobierno municipal de Buenos Aires.
«A todos los participantes nos une que tenemos una angustia y una preocupación muy grande, por eso la idea prendió enseguida», dijo
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