13 de junio 2005 - 00:00
Venecia 2005: Bienal que deja poco lugar al riesgo
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Las españolas
María de Corral
y Rosa
Martínez, que
comparten la
dirección
artística de
esta edición de
la Bienal de
Venecia.
Antes de la inauguración, las curadoras ya habían anunciado que este año no se iban a ver «novedades» (que sin embargo se ven), pues más que correr algún riesgo, es evidente que optaron por invitar artistas ya consagrados, cuyos nombres están consensuados por la crítica y se reiteran en las bienales que hoy abundan en el mundo. Lo cierto es que se podríaconsiderar que es una Bienalde «transición», donde escasea el espíritu provocativo y espectacular que en las ediciones de 1999 y 2003 supo imprimirle a Venecia el talentoso curador Harald Szeeman, que murió hace apenas unos meses.
Pisando sobre terreno seguro, De Corral presenta en las 34 salas del pabellón italiano ubicado en los Giardini, «La experiencia del arte», que incluye obras de 42 artistas creadas desde los años 1970 hasta hoy. En esta muestra figuran dos argentinos, Leandro Erlich, con su obra «La ventana», y Jorge Macchi con «Still Song». Cada cual con su estilo, controlado y borgeano el de Erlich, y desesperado e intenso el de Macchi, presentan dos instalaciones de excelente nivel. Se debe tener en cuenta que al igual que los cubanos Carlos Garaicoa y Tania Bruguera, o el brasileño Cildo Meireles, ambos dominan el medio con su amplia y probada trayectoria en las bienales que hoy se han multiplicado por el mundo.
Erlich ya había participado en Venecia con «La pileta», que en 2001 formo parte del envio de la Cancillería argentina, que en esta edicion con la curaduria de Adriana Rosenberg presenta a Macchi, con su enigmática obra «La ascensión», que ha suscitado el interés de los críticos de toda Europa que reune Venecia.
Entretanto, Rosa Martínez presenta obras de 49 artistas en los magníficos espacios de la Corderie, la Artiglierie y el Arsenale. El concepto de la exposición, «Siempre un poco más lejos», según explica, tiende a afirmar que «el arte es una construcción del imaginario y que las fantasías nos ayudan a entender mejor la realidad». Pero más que fantasíasen la selección abunda el arte politico, las referencias -en ocasiones bastante obvias-a la desigualdad social, y la defensa a ultranza de los derechos de la mujer y los homosexuales. Mas de lo mismo para algunos, mientras que para otros se trata de un arte que refleja el espíritu de los tiempos.
Martínez invitó a participar de su muestra al argentino Sergio Vega, radicado en EE.UU., quien presenta una instalación donde contrapone una vivienda confortable a las carencias de una villa miseria que la rodeada. La también argentina Carolina Antich, radicada en Italia, está presente con sus pinturas en un premio para jóvenes italianos. La extensión y el número de participantes de las exposiciones internacionales de la Bienal de este año ha sido reducida considerablemente en comparación con la anterior. Asi, España, con sus dos directoras, una política cultural de primer nivel dedicada a posicionar su arte en el mundo, y la ambicion de recuperar a través del arte el status del siglo de oro, presenta ocho artistas; Argentina cuatro. No está mal. Es decir: ¿quién podría imaginar cual sería la suerte de nuestros artistas si en la Argentina se hubiera invertido en arte sólo una centésima parte de lo que gastó España?


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